Deporte Rey: Charros y el placer de ser campeón

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Por Gabriel Ibarra Bourjac //

¿Habrá algo mejor que un campeonato?

El gran sueño de Armando Navarro por hacer a Charros campeón por fin llegó. Tardaron cinco años para poder alcanzarlo.

Charros premia así a su leal afición que desde el primer momento lo arropó cuando la franquicia de Algodoneros de Guasave ante la falta de apoyo del público su propietario Jaime Castro decidió venderla a un grupo de empresarios jaliscienses encabezados por Salvador Quirarte y Armando Navarro.

Lo que son las cosas, al final de la primera vuelta de esta temporada 2018-2019, Charros estaba en crisis. Por diversas razones y motivos el equipo se hallaba en la lona, arrastrando la cobija, los mandamases de Charros estaban desesperados. Habían decidido cortarle la cabeza al timonel Roberto Vizcarra. La hebra siempre se rompe por lo más delgado.

Y tenían un nombre al que ya habían contactado. El boricua Roberto Kelly que había hecho campeón a Sultanes de Monterrey en la Liga Mexicana de Beisbol. Prácticamente la decisión estaba tomada. Charros quedaría en el penúltimo lugar, arriba de Cañeros de Los Mochis.

Sin embargo, los jugadores con sus directivos, Ray Padilla y Roberto Castillón, salieron a defender a El Chapo Vizcarra y éste se quedó.

La segunda vuelta resultó muy diferente a la primera. Charros fue otro equipo para llegar a los play-offs en su mejor momento. El primero a enfrentarse fue Tomateros de Culiacán, el favorito y el equipo más difícil. Existía el antecedente de aquella primera temporada cuando Jalisco ingresó a la Liga Mexicana del Pacífico hace 5 años con la franquicia de Algodoneros de Guasave en la que Tomateros ganó la final con Benjamín Gil de manager –en la era de Juan Manuel Ley-, y aquella forma de festejar muy corriente del timonel de Tomateros dejó amargo sabor de boca en los directivos de Charros, que sufrieron lo que es una final en tierra culichi por lo duro y ruda que es su afición.

Después se enfrentarían a Venados de Mazatlán y Yaquis de Ciudad Obregón. Charros estaba para vencer al que le pusieran enfrente. Primero eliminaron a Tomateros, siguieron Venados y al final Yaquis. La superioridad fue clara, contundente. No dejó dudas. El último juego en el Charro Park fue una pizarra de 11-1, con un rally de 9 carreras en la quinta entrada.

EL TRABAJO DE LA DIRECTIVA

En este primer campeonato de Charros en la LMP hay que reconocer el trabajo de la directiva de Charros donde se construyó el armado de un gran equipo, aprendiendo de los errores, después de haber pasado por la curva de aprendizaje en los cuatro primeros años. Salvador Quirarte y Armando Navarro, presidente ejecutivo-administrativo y deportivo, respectivamente, han hecho una extraordinaria mancuerna. Después de haber querido innovar en la MP con la famosa sabermetría que les vendieron Edgar González y Tony Tarasco en la temporada 2017-2018 que resultó su aplicación rotundo fracaso en México a diferencia de lo que sucede en el béisbol de Grandes Ligas, empezaron a ver el béisbol con más realismo.

Y con esa visión en esta temporada 2018-2019 tuvieron a dos expertos en béisbol en la operación del equipo, dejando en sus manos las contrataciones y decisiones fundamentales: Ray Padilla, el gerente, que se formó en la escuela de Juan Manuel Ley con Tomateros, y Roberto Castellón, Vicepresidente Deportivo, quien fue jugador y manager de Charros en la LMB hace más de dos décadas y que en los últimos años fue brazo derecho de Roberto Mansur con Diablos Rojos del México.

Ray Padilla y Roberto Castellón junto con Roberto Vizcarra son actores fundamentales en este primer campeonato de Charros al armar un trabuco cuyo mejor nivel llegó precisamente en el play-off. El equipo funcionó como maquinita, resaltando el pitcheo con un Orlando Lara que estuvo inspirado, junto con Will Oliver, Marco Tovar y José Pablo Oyervídes, sin restarle valor al bulpen con Víctor Flores, Rafael Martín que llegó de refuerzo, Michael Brodway, Chad Gaudin y el grandioso Sergio Romo. La pérdida del ganador de la triple corona Elyan Leyva y luego del relevista Michel Brodway no bajó el ánimo de Charros, por el contrario, se crecieron al castigo.

EL EQUILIBRIO DE UN EQUIPO

El pitcheo se convirtió en la gran fortaleza del equipo, haciendo así el equilibrio con el bateo explosivo que en postemporada mandó 28 pelotas atrás de la barda con Manny Rodríguez, que volvió a ser nominado como el Jugador más Valioso de la temporada (segunda consecutiva y tercera en su carrera), Dariel Álvarez, el temible cuarto bat, Stephen Cardullo también poderoso con el majagua, con los bates encendidos de Amadeo Zazueta y Agustín Murillo que en postemporada se soltó bateando.

Si el pitcheo y la ofensiva de Charros estaban como navajita de rasurar, la ofensiva ni se diga, tanto en el cuadro como en los jardines con Gabriel Gutiérrez en la receptoría. La muralla como le dicen a Agustín Murillo salvó en innumerables ocasiones a Charros con sus atrapadas y sus lances a primera; Amadeo jugó excelente béisbol, lo mismo Manny pese a estar lesionado en los últimos juegos, y en los jardines Alonzo Harris y Cardullo, cubrían muchísimo terreno.

Fue así como se construyó el equipo campeón. Y aquel sueño que Armando Navarro acarició y que cada año repetía que “este año seremos campeones”, por fin llegó.

El 28 de enero de 2019 es una fecha histórica al lograr Charros de Jalisco el primer campeonato en la Liga Mexicana del Pacífico. Roberto “Chapo” Vizcarra como manager forma ya parte de la historia del béisbol jalisciense junto con Memo Garibay y Benjamín “Cananea” Reyes.

Felicidades a este equipo de estrellas que son dignos campeones.

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