La increíble recuperación de Jaime García

Jaime Garzia

Tres operaciones ha superado el lanzador zurdo de Cardenales de San Luis, Jaime García y su fe en Dios, el control mental, su sentido espiritual con una ordenada disciplina, le ha permitido superar las vicisitudes y regresar en plan grande al beisbol de Grandes Ligas en esta temporada 2016.
Al iniciar los entrenamientos de primavera los directivos de Cardenales lo contemplaron para que formara parte del bullpen, sin embargo, Jaime no se daría por vencido y dijo que aunque no se negaba a hacerlo, buscaría ser abridor.

«He lanzado poco como relevista en mi vida y no me preparé en el invierno para ser un lanzador de bullpen o ser un cerrador. Me preparé para ser un lanzador abridor, y conseguir ese puesto en la rotación. Yo estoy tratando de ganarme un lugar para lanzar en las Grandes Ligas en abril y quiero hacer todo mi esfuerzo para estar ahí», remarcó el mexicano que tiene un sueldo este año de 9 millones 250 mil dólares.
«He pasado por un montón de cosas que yo no le deseo a nadie», comentó García entrevistado por Excélsior, a propósito de las cirugías a las que ha tenido qué someterse y que han limitado su potencial.
«Los planes que el equipo tiene para mí yo no los puedo controlar. Lo que puedo manejar es mi control, mi actitud y mi ética de trabajo y las cosas en las que puedo trabajar. Estoy emocionado por estar aquí y por tratar de contribuir», dijo en esa entrevista.
Los años 2013 y 2014 fueron muy difíciles para el tamaulipeco. Gran parte de la temporada 2013 la perdió por una lesión y tuvo que ser operado del hombro. Se mantendría fuera de los diamantes más de un año y retornaría en mayo del 2014, pero nuevamente volvería a someterse a una intervención quirúrgica en la espalda. Parecía que llegaba el fin de su carrera.

 

Juego de ensueño

Sin embargo, tras las operaciones a su brazo le queda aún mucha candela como lo demostró la tarde del 13 de abril que quedará grabada por siempre en la vida de este tenaz pelotero mexicano y de mucha gente al blanquear 7-0 a Milwaukee. El Busch Stadium fue el escenario de uno de los mejores juegos que se haya lanzado desde 1970. Jaime sorprendería con una fenomenal actuación que logró de un hit y 13 ponches que para algunos conocedores del deporte rey, es tan valioso como el sin hit y sin carrera.
Los 13 ponches del orgullo de Reynosa fueron el de mayor cantidad de un zurdo de los pájaros rojos desde que Steve Carlton sumó 16 ante los Filis el 21 de mayo de 1970. Fueron 104 lanzamientos hacia la lomita del tamaulipeco al coronar el sexto juego completo de pitchers de Cardenales de un hit en poco más de 25 años.
Los Cerveceros de Milwaukee fueron sus víctimas. Los 13 ponchados se convirtieron en su mejor marca, superando los 10 strockout que había logrado anteriormente; de esos 13, 8 se quedaron con la carabina al hombro al ver pasar a doña blanca. Los Cerveceros son sus clientes ya que el zurdo les da de comer en la mano a juzgar por los números: tiene marca de 4-1 con 1.44 de efectividad en sus últimas cinco salidas.
El único sencillo que recibió fue conectado por el dominicano Domingo Santana con dos outs en la sexta entrada. Sobre cómo vivió Jaime las emociones de esa joya de pitcheo, habló a la prensa: «Hay un par de jugadores en su alineación que me batean realmente bien, y es una alineación difícil. Saben manejar el bate. Siempre que se plantan frente al plato ofrecen buenos turnos al bate, por lo que representan un gran desafío para mí».
El mánager de Cerveceros Craig Counsell declaró que «el cambio de velocidad actuó casi como un splitter. Sus lanzamientos rompían bien tarde».

 

 

La fe en dios

Sobre este gran inicio, Jaime comentó que ha tenido otros muy buenos.

«Me siento muy bien, estoy en un muy buen momento, físicamente, espiritualmente, tratando de trabajar todos los días, dar lo mejor, enfocarme a las cosas que puedo controlar», comentó a la cadena ESPN Deportes.

Jaime resaltó en dicha entrevista su espiritualidad, su fe y confianza en Dios, así como el poder de la mente.

«En las vacaciones trabajé para estar de la mejor forma posible, me he preparado también en la parte mental, hago mucha preparación de ejercicios de relajamiento, respiración, visualización, he empezado a leer mucho, así como preparo el cuerpo y la mente, me he enfocado mucho a lo espiritual, soy una persona creyente en Dios y el Señor ha hecho grandes cosas en mi corazón, que me han permitido salir delante de tantos momentos difíciles que he tenido en mi vida y en mi carrera».

Jaime revela que ha encontrado un balance entre todas las cosas de su vida y es lo que seguirá haciendo, pase lo que pase en el terreno de juego.

«Voy a seguir enfocado en las cosas que puedo controlar y dar lo mejor de mí todos los días».
Dice que no tenía idea de lo que era trabajar en la mente. «Nunca había leído antes, he sido prácticamente forzado de hacer esto después de tres operaciones. Soy el único pitcher de las Grandes Ligas en tener las tres operaciones, después de las lesiones que he sufrido, que han sido tantos momentos difíciles».
«La fe es la que siempre me ha mantenido con la cabeza en alto, he tenido varios compañeros con los que he jugado, varias personas que han llegado a mi vida, que me han hablado de lo importante de lo mental y lo empecé a hacer desde el año pasado».

 

 

Muy buenos números

Jaime es el segundo lanzador mexicano con mejor porcentaje en Grandes Ligas con 53 ganados y 33 perdidos con .624 (antes de perder su primer juego de este año), detrás de Aurelio López que registró en su carrera 62 ganados y 36 perdidos con .633 de porcentaje.
El lanzador mexicano ha sido hombre clave durante los últimos años con Cardenales de San Luis y su labor fue fundamental en el 2011 para que el equipo quedara campeón. Le tocó abrir el segundo juego frente a Texas y logró soberbia actuación. Durante siete entradas que lanzó mantuvo en blanco a los Rangers al recibir 3 imparables. Fue de dominio total. Sin embargo, su equipo terminaría perdiendo el encuentro 2-1 al fallar el bullpen.
A los Cardenales de San Luis llegó en el 2008 y con la actual temporada son nueve años de haberse mantenido en el mejor beisbol del mundo y dentro del roster de Cardenales, con periodos fuera del diamante provocado por las lesiones y las cirugías a las que ha tenido que ser sometido.
Su gran calidad de lanzador la demostró durante las temporadas del 2010 y 2011 cuando las lesiones no estuvieron presentes. En el 2010 lanzó en 28 juegos y terminó el año con 13 ganados y 8 perdidos con un porcentaje 2.70 en carreras limpias.
El 2011 fue otro gran año al subir a la loma de lanzar en 32 juegos con un récord de 13-7 y 3.56 en carreras limpias. Los tres años siguientes fueron muy difíciles por las lesiones y vio poca actividad por las dos operaciones a que fue sometido. Parecía que su carrera llegaba a su fin, pero la fe en Dios y su control mental y el equilibrio en su vida espiritual le permitieron superar la adversidad para estar de regreso. La temporada del 2015 fue buena con 10 ganados y 6 perdidos y esta, la del 2016, podría ser de las mejores al lanzar el juego de su vida la tarde del 13 de abril en el Busch Stadium.