El Papa consumidor de esteroides inventó ligarlos con vino y cocaína

Papa Leon XIII Vene

Coral Gables, Miami (VIP-WIRE) .- El papa León XIII creyó, dentro de la inocencia o ignorancia de su época, 1878, que la cocaína y los esteroides prohibidos hoy día en el beisbol y en todo el deporte eran una bendición de Dios, por lo que los consumía a diario.

En su sueño por la felicidad, admirador como era del deporte y de los atletas, en el sillón más exquisito del Vaticano, León XIII llegó a inventar una bebida a la cual bautizó como «Vin Mariani», la cual era un coctel de vino, cocaína y polvo de testículos de animales. Este polvo había sido el primer esteroide, consumido mucho antes por los atletas griegos. El nombre de su invento fue en homenaje a quien perfeccionó la cocaína, Ángelo Mariani.

Al fin y al cabo, es histórico que papas, cardenales y demás súbditos sagrados, fueron los inventores del vino, la champaña y otras maravillas de la gama licorera, como el pizco peruano. Por eso en la misa, en vez de agua, jugo, té o café, se usa vino para consagrar y tomar como si fuera la sangre de Dios.

 

La cocaína es otra vieja historia pero diferente a los esteroides

Vin Mariani

La cocaína primitiva no fue obra de nadie de la Iglesia católica, sino del químico alemán Friedrich Gaedcke, quien la dio a conocer en la primera mitad del siglo XIX. Y poco después, en 1863, el farmacéutico italiano llamado Ángelo Mariani se inmortalizó al perfeccionarla, convirtiéndola en polvo blanco, fácil de transportar y capaz de hacer sentir feliz a la gente a cambio de la destrucción del cerebro y la personalidad, lo que ignoraban entonces.

Se han encontrado pruebas de que en Los Ángeles se podía comprar en 1890 el «Vin Mariani» de León XIII, por 94 centavos de dólar la botella, y más al sur, en territorio mexicano de Baja California, Sinaloa, Sonora, Jalisco y Chihuahua a peso.

En esta época, en numerosos laboratorios de todo el mundo, y muy legales, fabricaban cocaína, morfina y otras drogas, y las vendían sin autorización médica porque no era necesaria. La morfina se conoce desde 1803, cuando comenzó a procesarla Friedrich Sertüner, quien dijo haberla perfeccionado en 1805.

 

El comisionado y los propietarios aceptaban los esteroides en MLB

Hasta 2005, pocas personas fuera del gremio de los bigleaguers y de otros atletas profesionales conocían los esteroides, las hormonas de crecimiento humano y los otros preparados para mejorar las condiciones físicas. En Major League Baseball, el comisionado Bud Selig, y los dueños de equipos se hacían los locos, porque consideraban que si salían más jonrones vendían más boletos. La prueba es que no estaban prohibidos.

Pero fue entonces cuando José Canseco lanzó su libro «Juiced» y tres años más tarde, en 2008, uno más, «Vindicated».

Esas páginas fueron lo que descubrió cómo en las Grandes Ligas, comenzando por el mismo Canseco, una gran mayoría, quizá todos, se suministraban tales productos. Existe una lista no publicada, pero que sí tenemos algunos periodistas, en la cual aparecen 113 bigleaguers de aquella época, 2005–2008, a quienes se les comprobó ser consumidores de esteroides, hormonas de crecimiento humano o similares. Esos nombres se han mantenido en secreto, porque de haberse publicado, habría sido un impacto negativo tremendo, porque no menos de tres de cada cinco bigleaguers eran consumidores de esos productos.

 

Antes de Canseco y sus libros, ninguna sanción por consumo

Barry Bonds, Roger Clemens,, Sammy Sosa
Barry Bonds, Roger Clemens,, Sammy Sosa

Pero no estaban prohibidos, como ahora, por lo que no hubo sanciones para nadie. Los que sí han sido castigados son los que mintieron ante el Congreso de Estados Unidos y quienes han perjudicado las investigaciones, como Barry Bonds, Roger Clemens, Rafael Palmeiro, Sammy Sosa, Mark McGwire y Curt Schilling.

Las primeras informaciones acerca de la existencia de esteroides indican que ya existían en la Antigua Grecia hace unos dos mil 800 años, 776 años antes de Cristo, y que fueron inventados para consumo de los atletas griegos, interesados, como hoy, en mejorar sus actuaciones.

Estos primeros esteroides eran preparados por químicos, que tostaban testículos de animales como toros, jabalíes, lobos y monos, para volverlos polvo y ligarlos con agua o vino para tomar a diario.

 

Los esteroides en Grandes Ligas, vieja historia de casi 130 años

Pud Galvin
Pud Galvin

Pero, como era de esperarse, los esteroides para consumir en Grandes Ligas tenían que ser modernos y más eficientes que cualquier otro, incluso que aquellos de los griegos.

Tres médicos de Pittsburgh decidieron, a comienzos de 1887, ¡hace cerca de 130 años!, perfeccionar los esteroides, ellos eran Chevalier Q. Jackson, H.A. Page y W.C. Byers. Tras dos años de trabajar durante unas 18 horas diarias en un laboratorio, y experimentando con ellos mismos, creyeron haber logrado lo máximo a fines de 1888. Llamaron su producto «testosterone potion».

«Ahora necesitamos probar esto en uno o más bigleaguers, a ver si es verdad que funciona», propuso Page.

Después de varias semanas de búsqueda y de largas conversaciones, lograron convencer a un lanzador de los Alleghenys, hoy Piratas, Francis (Pud) Galvin, para que sirviera de conejillo de Indias de «testosterone potion» en la campaña de 1889. Nunca se supo fuera de ellos mismos, si le dieron algún dinero a Galvin para el experimento.

Lo cierto fue que Galvin, ya de 33 años de edad en 1889, y en su temporada número 12 de Grandes Ligas, terminó ese año con 23–16, 4.17, pero sin esteroides había ganado 23 y más juegos en otras ocho temporadas, incluso 46–29 en 1883 y 46–22 en 1884.

Pud Galvin fue elevado al Hall de la Fama en 1965, el primer consumidor reconocido de esteroides, en ocupar un nicho en Cooperstown. Pero no estaba prohibido meterse esas cosas.

 

Willie Mays cosumía vino con cocaína, según otro pelotero

Willie Mays

Los peloteros profesionales de todo el mundo, en buena cantidad, han consumido sustancias que, suponen, les ayuda en el terreno.

El más famoso entre estos productos durante el siglo XX, fueron una cápsulas llamadas «greenes», por ser verdes. No estaban prohibidas y solían tenerlas en los lockers del clubhouse dentro de enormes envases transparentes. Eran anfetaminas, o «sustancia que estimula el sistema nervioso central, disminuye el sueño y el hambre, y es empleada en terapéutica».

Willie Mays, considerado uno de los más completos bigleaguers en la historia, fue denunciado ante el Gran Jurado de Pittsburgh, como cosumidor de cocaína por el outfielder John Milner, quien fuera compañero suyo.

«Willie mantenía en su locker una botella de jugo con mucha cocaína. Una vez me dio a probar y me mantuve con los ojos muy abiertos por 24 horas», declaró Milner.

Como dice José Canseco en sus libros, «el futuro del deporte profesional es con todos los atletas profesionales consumiendo esteroides, porque solo produce más habilidades, más fuerza. Y, si se consume bajo control médico, como siempre lo hice yo, ningún daño causará.