Charros no pudo contra las lesiones

Cosio

Aunque sin duda hay asuntos agradables y positivos para recordar, como el fortalecimiento de la afición beisbolera jalisciense que pese a los malos resultados del equipo de casa nunca dejó de estar ahí apoyando fuertemente a «Charros de Jalisco», así como la excelente organización de actividades por y para los aficionados y la comunidad que durante cada encuentro brindó la directiva de nuestro equipo, además del surgimiento de peloteros nuevos muy prometedores y la consolidación de las nuevas estrellas, que en global serán la base del escuadrón en los próximos torneos.

Para «Charros de Jalisco» terminó antes de lo deseado la campaña 2015–2016 de la Liga Mexicana del Pacífico, ya que el equipo favorito, de quienes siendo jaliscienses o arraigados en Jalisco somos aficionados al beisbol, fue eliminado en la primera serie de postemporada rumbo al campeonato, tras haber perdido cuatro partidos al hilo frente a «Águilas de Mexicali», y de esa triste forma «coronando» la mala actuación del conjunto en una temporada que deja mucho qué desear.

Pero quienes somos buenos aficionados al «Rey de los deportes» seguimos disfrutando por medios electrónicos y hasta acudiendo a presenciarlos en vivo, los encuentros rumbo al campeonato, ya en la etapa final que disputan uno de los dos equipos con etiqueta de favoritos, los «Águilas de Mexicali», que vencieron apuradamente en la semifinal a los aguerridos «Mayos de Navojoa», y los «Venados de Mazatlán», que dieron la sorpresa al dejar en el camino en la otra semifinal a quienes también estaban marcados como fuertes aspirantes al título: los «Yaquis de Ciudad Obregón», ambas series definidas tras jugarse los siete cotejos y en el caso de la que ganaron los de Mexicali a la famosa tribu de Navojoa, los peloteros del conjunto sonorense mostraron mucho pundonor y vinieron desde el fondo a empatar y vendieron cara la derrota ya que el último encuentro se definió en 16 entradas, de ahí que aunque las estadísticas puedan marcar una tendencia favorable a los de Mexicali, no está escrita la última página y ambos equipos están ahí, aceitados e incluso reforzados, y aunque «Charros» se quedó en el camino, ahí seguimos sintiéndolos ya que «Águilas» logró incorporar el respaldo del lanzador abridor méxicoamericano Terance Marín y en esta última serie por el título optaron por reforzarse más a la ofensiva y Alex Liddi juega en sus filas buscando el campeonato tras haber cumplido un gran desempeño en la serie semifinal jugando como refuerzo de los «Yaquis».

Cualquiera de los dos conjuntos finalistas será un digno campeón y el que gane el título será reforzado aún más, de forma apropiada, para convertirse en un extraordinario competidor representando a México y siendo de los favoritos para llevarse la Serie del Caribe cuya edición 2016 se efectuará en República Dominicana en los primeros días del próximo mes de febrero.

Ojalá que existiendo serenidad, madurez e inteligencia para realizar la necesaria autocrítica objetiva que permita a la directiva reconocer y evaluar los errores cometidos, las malas experiencias sufridas permitan evitar repetir fallidas estrategias en el manejo gerencial deportivo y aprendiendo de los yerros se tornen en adecuado aprendizaje a efecto que la próxima campaña que habrá de arrancar en octubre sea ahora sí un éxito, preparándose oportunamente al equipo y tener la franca posibilidad de obtener muchos triunfos y lograr el anhelado título de campeones, del que tan cerca quedamos en el torneo anterior al ser el mejor conjunto en el calendario regular y haber obtenido el subcampeonato.

 

Del cielo al suelo

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Al tomar referencia el desempeño y los resultados logrados la temporada 2014–2015, que al ser la primera de esta nueva etapa de los «Charros de Jalisco», nos brindó grandes satisfacciones a los amantes del «Deporte Rey», tanto por el júbilo al regresar el beisbol profesional a Jalisco tras más de 20 años de ayuno, como por el éxito social y deportivo que la organización y el equipo lograron en contraste con el decepcionante desempeño deportivo en la campaña recién concluida, es certero afirmar que nuestro equipo pasó del cielo al suelo.

No obstante una deficiente campaña realizada en el calendario ordinario del torneo lograron pasar «milagrosamente» de forma muy poco ortodoxa e indigna a la primera ronda de postemporada en calidad de «el menos malo» de los tres equipos que finalizamos empatados en el sótano, pero de nada sirvió haber pasado debiendo perder forzosamente dos de los tres encuentros ante «Venados de Mazatlán» en la última serie del calendario regular a fin de evitar que «Naranjeros de Hermosillo» o «Tomateros de Culiacán» quedarán mejor colocados en la tabla de posiciones en la segunda vuelta y lograr alcanzar el lugar en los playoffs superando a esos conjuntos que tuvieron aún más derrotas que las demasiadas que vergonzosamente les recetaron los otros equipos al nuestro, pues la serie de playoff jugada ante «Águilas de Mexicali» solo sirvió para dejar bastante claro el bajo nivel de competitividad de nuestros queridos «Charros», siendo barridos por «los peloteros cachanillas» al ganarnos humillantemente la serie, endilgándonos cuatro derrotas al hilo para eliminarnos sin la posibilidad siquiera de poder acceder a la siguiente ronda en calidad de «los mejores perdedores» toda vez que el resto de las escuadras jugando en postemporada al menos ganaron uno o dos encuentros, en tanto «Charros» cargó con la gran deshonra de no poder ser capaces de ganar juego alguno.

Llegaron a la postemporada los 6 equipos que lograron pasar la sencilla prueba al quedar fuera solo dos de los 8 integrantes de la competencia, pero como es triste recordar, nuestros «Charros» sucumbieron en la primera serie al ser barridos feamente por los «Águilas de Mexicali», que demostraron su contundencia, en tanto «Charros» mostró que no hay milagros y repitieron en la serie inicial de playoff la muy mala actuación que padecimos en la campaña y sólo sirvieron de escalón para que Mexicali los pisara dejándoles en ridículo, pero al menos lograron estar en playoff y fueron menos malos que los 16 veces campeones «Naranjeros de Hermosillo» y que los campeones de la edición 2014–2015 los «Tomateros de Culiacán», que no pasaron ni de ¡panzazo!

Cabe afirmar que fueron superiores en la postemporada los equipos cuyos directivos y el cuerpo técnico —integrado por su mánager y coaches— tuvieron la capacidad de administrar adecuadamente el rendimiento de sus peloteros y efectuaron los mejores movimientos administrativos y de operación deportiva para poder llegar debidamente «aceitados» a la disputa de las serie rumbo a la gran final.

Pero no siempre el mejor equipo en la fase regular es el que logra el título, pues el ejemplo lo tenemos en el torneo anterior correspondiente a la campaña 2014–2015, en el que «Los Tomateros de Culiacán», que preside el famoso Juan Manuel «Chino» Ley, se coronó tras pasar con dificultades a la postemporada y sorprendió al ganar el torneo de la mano del entonces novel mánager Benjamín Gil, derrotando a nuestros «Charros de Jalisco», que no obstante fueron el mejor equipo de la liga en el calendario ordinario al terminar en segundo lugar en la primera vuelta y como líderes indiscutidos en la segunda ronda, siendo el conjunto que mejor balance obtuvo en el contraste entre los juegos ganados y las derrotas en toda la temporada, debió conformarse con el subcampeonato al no poder vencer en la serie final a los «Tomateros», tras haberles ganado antes fácilmente a «Los Venados de Mazatlán» y a «Los Yaquis de Ciudad Obregón».

 

La salida de juan navarrete

JUAN-NAVARRETE

Es importante opinar objetivamente sobre la participación de «Charros» en esta campaña 2015–2016, resaltando detalles sobre el trabajo de los jugadores y el cuerpo técnico del equipo, y hay que recordar que al acumularse las derrotas y por la presión de la afición, la directiva de «Charros» removió casi al fin de la segunda vuelta al experimentado mánager Juan Navarrete, en un movimiento considerado demasiado tardío, trayendo como nuevo timonel al también colmilludo Homar Rojas que ya poco pudo hacer para mejorar el rendimiento del equipo, que tuvo quizá la peor campaña en su historia, pues ni Navarrete como tampoco Rojas, pudieron resolver la crisis sufrida por el cúmulo de lesiones y no tuvieron acierto en el manejo de los recursos humanos que estuvo bajo sus órdenes, pero lo cierto es que aunque a la llegada de Rojas el equipo estaba muy desmotivado por las malas rachas con tanta derrota y escasas victorias y de entrada se apreció mejoría en el ánimo de los peloteros, pero la situación poco cambió en resultados efectivos conforme a los números objetivos, logró más victorias el escuadrón siendo manejado por Navarrete que durante el lapso que lo condujo Rojas.

Y revisando la labor de los serpentineros, es necesario señalar que nunca en la temporada el equipo logró tener un grupo de cinco buenos abridores y el que sale bien librado es sin duda Terance Marín, que aunque llegó a más de un mes de iniciada la campaña y tardó en consolidar su ritmo tras dos salidas no muy sólidas, terminó demostrando de nuevo su calidad y nunca se desanimó a pesar que en varias ocasiones los relevistas le echaron a perder su esfuerzo perdiendo juegos que el mexicoamericano dejó en ventaja al salir de los encuentros.

Deja un buen sabor de boca el norteamericano Michael Nix, aun con la circunstancia de haber sufrido descansos inadecuados de 10 días al ser retirado del roster para que pudiera tirar Will Oliver, el otro extranjero abridor que tuvo buenos destellos, pero se vio forzado a dejar al equipo por lesión a media segunda vuelta.

Merece un señalamiento especial el zurdo mexicano Orlando Lara, que se recuperó de bajas de juego y suspensiones por su carácter explosivo, que fue debidamente controlado y culminó la campaña demostrando que es un lanzador de calidad que aún tiene mucha cuerda para seguir como un baluarte en cualquier equipo.

Y quien no pudo tener una campaña regular fue el también zurdo Marco Antonio Tovar, a quien quizá deban analizarle su perfil y sacarle provecho usándolo como relevista intermedio o preparador de cierre con mayor calentamiento para entrar más sólido a la lomita de las responsabilidades.

El conjunto jalisciense fracasó en lo general en cuanto al trabajo de los lanzadores relevistas, pudiendo afirmarse que fracasaron Adrián Ramírez, Carlos Vázquez y Daniel Guerrero Guerrero, que desde semanas antes del fin de la campaña regular fueron retirados del roster del equipo, como también falló Iván Zavala, que fue desactivado ya en los últimos días del calendario regular y tampoco funcionaron bien Iván Salas, Mario Mendoza, Óscar Armenta y Ramón Delgado, quienes quizá debieron haber sido dados de baja oportunamente y no haber ocupado un espacio en el roster de tan sólo 29 peloteros al que tiene derecho el escuadrón, ellos quedan marcados como el grupo «LA PEDACERA», los que no tienen nivel para estar vistiendo la franela de «Charros».

 

La baja de juego del «Manny» Rodríguez

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Es menester señalar la baja de juego que casi durante toda la campaña sufrió el capitán del equipo José Manuel «Manny» Rodríguez, a quien se vio muy lejos de ser aquel extraordinario segunda base que era una auténtica pared en la cobertura del terreno a cargo del guardián de la segunda base, cometiendo algunas pifias pero básicamente sin expresar la entrega y pasión a que nos acostumbró en la anterior edición de la competencia beisbolera profesional de invierno en México, conduciendo muy bien a «Charros» a lo que fue una actuación global magnífica del equipo, y además de la apatía o la desconcentración que lució a la defensiva, Rodríguez se vio inserto en un slump de bateo acompañado de falta de emotividad e interés por alcanzar a llegar a las almohadillas.

Pero es necesario resaltar que de entre la problemática surgida por las lesiones de Gutiérrez, López y Arredondo, añadiendo el haber sacrificado quizá inadecuadamente a Heras, se reafirmó la valía de peloteros como Iván Araujo que ha funcionado bien como «utility» jugando tanto en los jardines como en la tercera base y ocasionalmente la inicial. Edson García, que además de batear muy bien, cubrió con eficiencia las praderas, supliendo con atingencia en la segunda base al lastimado y apático «Manny» Rodríguez.

Surgieron jugadores que están ya encajados y serán parte también de la base del conjunto en los próximos torneos, como Alex Ortiz, Asael Sánchez y Eliézer Ortiz, que hacen buen trabajo en los jardines además de cumplir al batear, siendo exitosa la contratación del experimentado y confiable tercera base Agustín Murillo, además de consolidarse como un baluarte del equipo el infielder y buen bateador italiano Alex Liddi.

Mención especial merecen algunos peloteros que están en la lista activa del equipo como son Amadeo Zazueta, Jesús «El Cacao» Valdez, Miguel Olivo, Alan Espinoza y Carlos Garzón, además de Fernando Valenzuela y Eduardo Revilla, estos dos últimos ya no están por el momento en la escuadra como activos pero quizá por su utilidad podrán ser parte del equipo en la próxima campaña, además de señalar algo en relación a Rigoberto Armenta y Luis Fernando Medina.

 

Amadeo, la revelación

amadeo zazueta

Sin duda la revelación del torneo y quizá el más valioso jugador de campo y ofensivo es Amadeo Zazueta, que surge al necesitarse el relevo del lesionado parador en corto «Chuyito» López, Zazueta fue ejemplo de pundonor y entrega al equipo y además de jugar con solvencia en la difícil posición de short stop cubriendo el hueco que dejó López, termina la campaña como el segundo mejor bateador de la liga, detrás del «Cacao» Jesús Valdez a quien tras cometer varias pifias fildeando el jardín izquierdo fue colocado solo como bateador designado ante la salida del «Gigante de Mulegé» Japhet Amador, quien se fue a jugar a Japón promovido por su equipo veraniego «Los Diablos Rojos del México» y el dominicano pudo así brillar con su eficacia bateando y culminó la temporada como campeón bateador.

 

Miguel Olivo, el polémico

Polémica sin duda la actuación del experimentado exjugador de Grandes Ligas, Miguel Olivo, ya que el receptor dominicano llegó precedido de toda una historia relativa a la forma en que debió haberlo convencido Juan Navarrete de abandonar su retiro cerca de Santo Domingo ante la imperiosa necesidad de contar en el equipo con un receptor de gran calidad como se le etiquetaba a Olivo, además de las dotes de excelente aporreador que lució en su última participación en la Liga Mexicana del Verano en un equipo del sureste, razón por la que prácticamente pudo jugar pocos encuentros Alan Espinoza, el refuerzo proveniente de Obregón que para cubrir la receptoría fue traído tras la lesión de Gutiérrez y la novatez de los jóvenes Carlos Garzón y Eduardo Revilla, quienes también, hay qué decirlo, a pesar de su juventud, cumplieron bien tras los primeros encuentros en que «pagaron el noviciado», cometiendo muchos errores en el mascoteo y al tirar a las bases y tratar de impedir robos, pero para cuando llegó Espinoza ya estaban desempeñándose en buena forma e incluso conectando bien con la madera a doña blanca, tan es así que Garzón sigue en el equipo y si de contar se trata, fueron menos los yerros de los chamacos aprendices que los demasiados horrores como han sido las pifias de Olivo, quien no lució su experiencia y provocó muchas carreras en contra de «Charros» que costaron la derrota en algunos partidos, como recientemente sucedió en el primer cotejo de play off contra Mexicali.

Mucho se ha dicho sobre la pertinencia de mantener a Olivo, a quien algunos apodamos «La Coladera», jugando con «Charros» y todo indica ha sido la petición de los abridores lo que le ha permitido sostenerse en el roster a pesar de estar ahí listo y en forma Alan Espinoza, que cuando le dieron la oportunidad de jugar cumplió, además de contarse con Garzón como buen soporte de cobertura en la receptoría de ser necesario, debiendo sugerirse a la directiva valoren no dejar de tener cerca a Revilla y buscar profundizar la enseñanza a los dos chamacos que sin duda tienen cualidades que deben cultivárseles en razón del futuro torneo toda vez que no hay demasiados jugadores disponibles para desempeñar esa difícil e importantísima posición y como dicen en el pueblo: «no se dan en maceta», de ahí que tanto a Espinoza, que debe ser bueno al habérsele cambiado por Heras, como a Garzón y Revilla, habrá que cuidarlos y fortalecer sus capacidades.

 

El Torito Valenzuela sacó las castas

Si la temporada pasada fue criticado por bajo rendimiento, en ésta se encontraba jugando bien Fernando Valenzuela Burgos, ya que el hijo del gran «Toro» de Etchohuaquila supo aguantar la presión y cuando fue requerido jugó bien en la primera base y estaba bateando ya aceptablemente, pero justo cuando empezaba a tener la opción de jugar con más frecuencia ante la salida de Amador al irse a la liga nipona, Fernando se lesionó y debió abandonar al equipo para atenderse quirúrgicamente, la afición le tiene cariño y se ha ganado el respeto como pelotero honesto y comprometido y lo esperamos más fuerte en octubre próximo.

A última hora fue incorporado el jugador de cuadro Luis Fernando Medina, habilitado poco antes de iniciar la postemporada y se apreció que es un pelotero joven y prometedor que proviene de la cantera de los Diablos Rojos del México, quien vio acción en la serie de playoff que «Charros» perdió ante Mexicali y lució sus habilidades como defensor en la segunda base.

Lo importante es que de alguna forma se superó la fuerte crisis derivada de las lesiones y algunas decisiones polémicas de la directiva y el cuerpo técnico, pero se debe reconocer a los directivos que encabezan Armando Navarro Peña y Salvador Quirarte Villaseñor su gran esfuerzo y la entrega a su trabajo como responsables de la organización, de ahí que habrá qué seguir apoyándoles, pidiendo aquilaten el respaldo de la noble afición jalisciense y escuchen los sanos cuestionamientos otorgando la necesaria información sin olvidar que todo equipo se debe a su afición, pero el reconocer el esfuerzo a la directiva va de la mano del exhorto a que inicien desde ahora ya las necesarias tareas para reordenar deportivamente al conjunto a fin que en octubre tengamos ahora sí «un trabuco» aspirando al campeonato.

Habrá qué seguir apoyándoles pidiendo aquilaten el respaldo de la noble fanaticada jalisciense a la que se sugiere mantener más informada de los acontecimientos y circunstancias en torno al equipo, escuchando algunas opiniones constructivas sin olvidar que «Charros» se debe a su gran afición.

@salvadorcosio1
opinión.salcosga@hotmail.com