LAS GRANDES MARCAS DEL BEISBOL DE INVIERNO

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En Grandes Ligas, considerando 140 temporadas, han registrado 38 triples coronas de pitcheo; desde 1997 hay 8. Comparativamente, en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) incluyen 5 en 90 campañas mientras que en la Liga Mexicana del Pacífico, una en 57 calendarios. Y hay una razón muy poderosa del porqué la diferencia.

Mercedes Esquer Llanes, inmortal del beisbol mexicano que entre muchas hazañas conlleva haber ganado más de 200 juegos en la LMB y al menos 100 en la LMP, aún aparece en la guía del circuito invernal como único con una triple corona. Es el máximo logro de un lanzador, sin excepción, y conste, aquel 200 más 100 respectivos solo han podido combinarlo Vicente «Huevo» Romo, José «Peluche» Peña, Ángel Moreno, Arturo «El Rey» González y Alfredo «El Zurdo» Ortiz, sin el orden afectar el producto. No obstante, de acuerdo a reglas de circuitos nacionales, de ellos solo Esquer goza de una triple corona en invierno. Fue en 1988–89 con los Águilas de Mexicali, que junto con la postemporada el gran zurdo de San Sebastián del Municipio de Guasave, Sinaloa, estableció y empató varios récords.

Al iniciar el año presentaba récord de 46–36 habiendo ya creado mucho interés, entre otros de los Azulejos de Toronto que lo tuvieron en sus sucursales. Nunca había ganado 10 juegos en la LMP y siendo que jamás volvió a alcanzar la decena, se retiró con 115–85 y 2.95 tras 24 años de militancia. Dentro de logros el rol XXXI estuvieron 13 triunfos, 20 aperturas, 10 completas, 7 cierres, 151 innings y 110 ponches, lo que nadie ha vuelto a repetir. Aunque fue en calendario de 86 compromisos, da una idea de su durabilidad, eficiencia, constancia y entrega. Sus triunfos combinados con apenas 3 derrotas dio porcentaje de .813 en ganados y perdidos, además de 2.09 en carreras limpias (35). La edición de esa temporada indica que ganó la triple corona con los 13 triunfos, 2.09 y 110 Ks; pero en realidad se trató de un «error» del editor, Humberto Galaz. Es que tanto la LMB como LMP consideran que para eso es necesario ser el mejor en porcentaje de ganados y perdidos —en lugar de victorias—, efectividad y chocolates; pero para fortuna de Esquer, el resto del mundo le otorgó de cualquier forma dicho récord: una triple corona. Es que la ganó de cualquier manera.

El libro oficial de reglas en Ligas Mayores y Menores coinciden como Wikipedia que lo describe así: «La triple corona de pitcheo es conseguida por el pitcher que ha liderado la liga en los departamentos de efectividad (ERA), ponches (strikeouts) y juegos ganados». Al parecer, antes de que apareciera el beisbol de invierno, en 1938, Martín Dihigo compiló con Rojos del Águila de Veracruz, entonces la recién nacida LMB: 18–2, .900, 184 Ks y 0.90. Como Esquer ganó la triple corona de cualquier forma. Pero 3 años después, Dihigo también es reconocido en haberlo hecho con 22–7, .709, 211 y 2.53. Nomás que Jesús «Cochihuila» Valenzuela encabezó al circuito con 25 triunfos, inclusive estableciendo un récord que duró par de campañas, pues Ramón Bragaña alcanzó 30 en 1944; nadie lo ha superado. Desde esa fecha se viene repitiendo la falla, al grado que la LMP ha negado las hazañas de Cecilio Ruiz de Obregón (11, 1.87 y 91) en 1990–91 y Francisco Campos de Mazatlán (10, 2.19 y 68) en 2003–04. Esos años registraron el mejor ganados y perdidos: Rosario Rodríguez (7–1, .875) y Pablo Ortega (9–1, .900). ¿Que será mejor: triunfos o porcentaje de ganados y perdidos?

Sería injusto no destacar que Mercedes, en ese año, ganó 4 encuentros más de postemporada. Por primera vez lo hacía un pitcher, y 3 veces en la Gran Final donde se coronaron sus Águilas ante los Mayos de Navojoa en 7 juegos. Las 17 victorias totales quedaron a una del mayor registro por Miguel Sotelo en 1962–63 cuando no había playoffs ni final. Sotelo es único con 17 también en calendario oficial, un año antes. Aparte, Esquer empató el récord de todos los tiempos en cierres o lechadas individuales con Emilio Ferrer, Miguel Sotelo, Francisco «Panchillo» Ramírez y Jorge Rubio. ¡Ah!, y en cuanto a 3 triunfos en la Gran Final, sólo Ángel Moreno lo ha igualado: 1992–93.

 

Récord de dobles

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Cuando Miguel «Becerril» Fernández impuso la marca de 27 dobles, en 1966–67, gozó de una campaña escandalosa. Entre otras razones, hubo una que hoy se antoja imposible, es que fueron 85 juegos, dando margen a conectar 105 hits —1 de 13 ocasiones que lo han hecho—, anotara 51 y remolcara 52 carreras.

Aunque no crea, las 2 últimas estadísticas ni siquiera empataron las marcas personales de quien fue calificado como el «Mickey Mantle Mexicano». Era un portento de facultades, que nadie más ha reunido entre valores nacionales. En numerosas pláticas con excompañeros y rivales, ni siquiera hubo uno que estimara a cualquier otro como el mejor, incluyendo a Héctor Espino. Es que además de tener las 5 herramientas de un superestrella (promedio de bateo, poder, fildeo, velocidad y gran brazo), jugaba las paradas cortas y era ambidextro; al menos con el madero. Había dejado atrás el récord del gran, Leonardo «Leo» Rodríguez (22 dobles, 3 años antes), que a su vez superó 21 de Jesús Lechler (Mayos en 1962–63), quien pasó a Héctor Espino (16, Hermosillo en 1961–62), luego que Alfredo «El Yaqui» Ríos había dado 15 en la tercera campaña, siendo que la segunda edición del beisbol de la Costa del Pacífico, bautizada en aquellos días del inicio, 1958, como Liga Invernal de Sonora, comenzó con Saúl «Silencioso» Villegas de los Rieleros de Empalme dando 14.

Pasaban los años y salvo Espino con 24 en 1972–73, ningún líder había sumado siquiera más de un par de decenas: Graciano Enríquez (Guaymas, 1968–69) y Derek Bryant (Culiacán) así como Matías Carrillo (Guaymas) en 1985–86, dieron 20. Las temporadas seguían siendo de 70 o más juegos. De hecho, en el lapso había sido más frecuente dar 20 HRs, que conlleva 27 de Bobby Darwin (Hermosillo, 1971–72), igualando la marca de Ronnie Camacho (1963–64, Empalme). La esperanza por ver caer esos registros iba despareciendo ya que con las expansiones de Grandes Ligas, crecimiento de sus sucursales, había evidencia que los circuitos de invierno tendrían que reducir sus calendarios, sobre todo de pretender que las Series del Caribe continuaran.

 

67 dobles en grandes ligas

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La comparación nos ubica: el récord de Ligas Mayores es de 67 dobles por Earl Webb (Medias Rojas) en 1931. De bat zurdo, ya que fildeaba a la derecha, en 7 años sólo pudo llegar a 30 una vez más: el año anterior. Entonces la marca de HRs era de Babe Ruth (60 en 1927), lo que fue superado por Roger Maris (61 en 1961), ambos de los Yanquis. Del resto ya sabemos con la era de los anabólicos; pero tocante a palos de 2 esquinas sólo 5 más han sumado 60, siendo últimos, Charlie Gehringer (60, Tigres) y Joe Medwick (64, San Luis) en 1936. Al margen, un año después Medwick ganaría la última triple corona de la Liga Nacional. Los otros dobleteros fueron George Burns (64 en 1926), Paul Waner (62 en 1932) y Hank Greenberg (63 en 1934).

En la misma temporada de la triple corona de pitcheo por Mercedes Esquer, después que en días consecutivos (5 y 6 de noviembre), Ever Magallanes y Alfonso Jiménez (Mexicali) igualaron el «récord» de 3 dobles en juego de 9 entradas, que 25 protagonistas habían realizado, la especulación de alcanzar a «Becerril» era probable; pero «El Houston» cerró con 26; a uno. Es preciso aclarar que las guías de aquellos días estaban erradas, pues Jesús Lechler, en la V temporada, 23 de noviembre se apuntó 4 en Navojoa vs Hermosillo. Sin embargo, se supo años después. Luis González que daría 596 (15º) en su paso por la Gran Carpa, despachó 24 en 1990–91 con Potros de Tijuana. Pero en el rol 1988–89 apareció Roberto «El Chapo» Vizcarra (Yaquis) a quien se le acababan las oportunidades y faltando un juego por concluir conectó el número 27.

 

Agustín Murillo, nuevo récord histórico

Con calendarios de 68 cotejos desde 1993–94, superarlo era como sueño. Empero, siendo que Agustín Murillo encabezaba la LMP con 15 al 30 de noviembre, habiendo dado 4 en el juego inaugural (10/10/2008, último en hacerlo), en Navojoa que ganó 13–11 y es el último triunfo de los Mayos al estrenar una temporada, se encendió en diciembre. Para el 11 estaba en 24. Al 20 había bajado el ritmo con apenas 2 más y faltaban 7 fechas. El 22 cayó el par en Guasave, que empataba y pasaba a «Becerril» y «El Chapo». El primero fue ante el abridor, Víctor Álvarez (sexta) entrada con el juego 1–1, sin poder anotar. Con misma pizarra en la octava, impuso un nuevo registro frente a Sergio Mora que apenas entraba por Álvarez, y los Yaquis tomaban la delantera 2–1 al timbrar Reggie Taylor. Así ganarían. Jugarían el segundo de la serie el 23 y a pesar del triunfo visitante de 3–2. «El Guty» se iría en blanco.

La reanudación llegó hasta el 27. El mánager de la tribu, Homar Rojas lo pondría como siempre de tercer bat. Dan Serafini iba contra Francisco «Panchón» Córdova. Con los Algodoneros, 2–0 al abrir la segunda, daría el 29 cruzando el plato poco después con rola 4–3 de Iker Franco. En la octava, Córdova aún ganaba 2–1; pero Flavio Romero empezó con infield hit al campo corto; Sergio Contreras se sacrificó (3–4); y Murillo lo envió a la registradora con su 30 doblete Los locales empatarían a 3 en la novena, con 2 outs y sencillo de Christian Presichi anotando «El Manny» Rodríguez. Ganarían en la décima, 4–3 cuando Eduardo «El Mosco» Arredondo dejaría a los Yaquis en el campo con sencillo golondrino e Ismael Salas pisando el plato. Triunfo de Adrián Ramírez y perdió Ken Ray, con el nuevo récord de dobles establecido en 30, como a la fecha se encuentra y sólo otro sueño, por ahora lo abate. Conlleva los 15 dobles de ese diciembre, pues es otro récord… MUCHAS GRACIAS.

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