EL SLUGGER PERDIDO EN UN TREN

Hector Espino Juan Vene Fb

Coral Gables, Florida (VIP-WIRE).- Entre los numerosos récords del Babe Ruth mexicano, Héctor Espino, figura uno que cada día es más difícil de superar…: Su primer jonrón como profesional lo sacó uniformado con un equipo diferente al que le había contratado.

Pero no por quererlo así, sino porque se equivocó. Es decir, fue sin culpa.

La historia me la contaron tres grandes amigos, el mismo Espino, durante un cursillo de periodismo deportivo que dicté para el personal del diario «El Imparcial», de Hermosillo; uno de los más acreditados ejecutivos del beisbol en México, Luis Carlos Joffroy, quien fuera gerente-general de los Yaquis, el equipo de la equivocación; y Miguel (Pilo) Gaspar, quien fuera compañero de habitación de Espino durante más de tres décadas, por lo que conocía mejor que nadie su vida.

Esta es una de esas leyendas del camino, creadas por la verdad, aun cuando suenan a fantásticas por asombrosas.

«He oído la misma versión numerosas veces, tanto en Obregón, como en Hermosillo y en otras ciudades de Sonora. Todos coinciden en los pormenores de la historia», dijo Joffroy para «Los Peloteros».

Corría el año de 1960 y la Liga Mexicana del Pacífico comenzaba sus actividades. Por eso, en uno de los cansados trenes de rodar lento, todos olorosos a carbón, trenes que paraban en cuanta estación veían al paso, viajaba desde Chihuahua un jovencito con sueños, de ser estrella del beisbol. A los 20 años de edad, era su primera experiencia en un recorrido de tantas horas. Su carácter introvertido, callado, le hizo muy pesada la aventura.

La máquina y su ristra de vagones se detenían en todas las estaciones para dejar y recoger pasajeros, y para que las calderas tomaran agua… Estación San Juanito… Estación Greel… Samachic… La Bufa… San Ignacio… La Fuente…. San Blas… Los Mochis… Huatabampo… Navojoa… Obregón…

Fíííííííííííííííí… chas chus-chás-chás, chas, chu-chás-chás, chás-chás, chu-cha-chas-chás…

El muchacho, Héctor Espino, tenía pasaje para unas 10 paradas más, hasta Hermosillo, donde lo esperaban los Naranjeros con su segundo contrato para jugar beisbol profesional (Ya le habían pagado por jugar en Liga Mexicana Central). Pero en la escala de Obregón, todavía a más de 270 kilómetros de su destino, creyó Héctor haber llegado. Se confundió. Y descendió al andén equipaje en mano. Hizo un gran esfuerzo para vencer la timidez, y preguntó cómo llegar al estadio de beisbol.

«Es que soy pelotero, ¿ve usted?, y vengo a jugar con el club de aquí», se explicó.

Un fanático entusiasmado le ofreció conducirlo hasta las oficinas del equipo. Y lo llevó en seguida.

«¿Quién eres y cómo te llamas?», le preguntaron muy extrañados, porque no esperaban a ningún jugador.

Pero llamó la atención que viniera desde Chihuahua, y también por su juventud y por su aparente fortaleza. Además, necesitaban peloteros.

 

Lo uniformaron y ¡play ball!

hector-espino 15 años

«Está bien, jovencito, te vamos a firmar».

«Al día siguiente ya estaba Héctor uniformado y en la alineación», contó Pilo, quien cuando hablaba de esto era coach de los Naranjeros de Hermosillo…: «Y esa misma noche sacó su primer jonrón en esta liga… Pero claro, en Hermosillo estaban de lo más angustiados porque no les llegaba el muchacho, y comenzaron a averiguar, hasta que lo encontraron, después de haber aparecido en tres juegos con el equipo de Obregón. Por supuesto, se lo trajeron inmediatamente a Hermosillo».

Hoy día, como es de suponer, con la buena organización y los controles de peloteros de la Liga Mexicana del Pacífico, y otros pormenores, como los jets, celulares inteligentes y anexos, esto no ocurriría. Pero estamos hablando de hace 55 años.

 

Otra equivocación de peloteros

«Imagínate que una vez, siendo yo gerente-general de los Ostioneros de Guaymas», recordó Joffroy, «me llegó un pelotero de Estados Unidos, a quien yo mismo fui a esperar en el aeropuerto de Hermosillo, y me lo llevé a Guaymas (a unos 125 kilómetros). Pues, cuál sería mi sorpresa al día siguiente, al comprobar que ese no era mi pelotero. Me había llevado a uno de los Naranjeros, y la persona que fue a esperar a ese, se llevó al mío, claro que igualmente por equivocación».

Después de aquel jonrón inicial uniformado de Yaqui, Héctor disparó nueve más con los Naranjeros, y fue el líder de la temporada 60–61. El primero de siete campeonatos de la especialidad que ganó allí, incluido el de 1972–73, su mejor temporada, porque sacó 26 para la calle. En total, dejó el récord de 310 cuadrangulares, promedió al bate de 330, y mil 120 carreras impulsadas. Dos años después de aquel histórico viaje en el tren Chihuahua-Hermosillo, debutó Espino en la Liga Mexicana (AAA) de Verano con los Sultanes de Monterrey. Y tuvo totales de 453 jonrones, promedio de 335, y mil 573 impulsadas, en dos mil 388 juegos de 23 temporadas, entre 1962 y 1984.

La única vez que le consulté a Héctor si era verdad la historia del tren, me respondió…:

«Sí, fue cierto… Me di cuenta que estaba en una ciudad diferente a Hermosillo cuando me uniformé. Pero ya era tarde. Tuve que jugar… ¡Qué tonto era yo cuando chamaco, ¿verdad?».

En tales circunstancias y en aquella época, quizá también habrían sido tontos Vinicio Castilla, y Babe Ruth, Miguel Cabrera… y yo…

 

Por qué Espino no jugó en las Grandes Ligas

MLB mexico Fb

Héctor estuvo en los entrenamientos de Jacksonville (AAA) en 1964, muy cerca de llegar a los Cardenales. Pero cuando lo llamaron de ese equipo grande se negó a ir porque el propietario de los Sultanes de Monterrey, Ricardo Canavati, había cobrado todo el bono, que eran 40 mil dólares.

El chihuahuense reclamaba 20 mil. Como no se los dio, regresó a México y se reportó al club regiomontano.

El scout que lo había firmado para Estados Unidos, Bobby Maduro, le ofreció entonces los 40 mil para que se fuera a San Luis. La respuesta de Espino…:

«No. Porque le estaría haciendo al Sr. Canavati lo mismo que no acepto me haga él a mí»…

Y no hay duda alguna, Héctor Espino hubiera sido en las Mayores mejor jonronero que en México, por los instructores de bateo, bates a su medida y gusto, además de sus extraordinarias habilidades naturales.

 

Más jonrones que nadie, fueron 881 los de Héctor

Héctor Espino despachó más jonrones que nadie en la historia del beisbol profesional en todas las categorías, incluso por encima de los de Sadaharu Oh.

* Sadaharu Oh…868 en las Mayores de Japón, y dos en las sucursales…: 870.

* Barry Bonds, 762 en las Mayores y 20 en las menores...: 782.

* Hank Aaron… 755 en Grandes Ligas, más 31 en las menores…: 786.

* Babe Ruth… 714 en Grandes Ligas, más uno en las menores…: 715.

* Héctor Espino…: 453 en la Liga Mexicana (AAA) de Verano (LMV); 310 en la Liga Mexicana del Pacífico; 115 en la Liga Mexicana Central; y tres en Jacksonville...: 881.

* El récord en la LMV lo tiene Nelson Barrera, 455. Héctor es segundo. En la LMP sí encabeza el pelotón Héctor con sus 310.

* En la Liga Mexicana Central, en la cual se hizo profesional, jugó Espino en 1959, 1960 y 1961 con el equipo de San Luis Potosí.