Aquel día histórico del “Negro de Guaymas”

Miguel Ojeda Fb

Conectar un cuadrangular es la expresión máxima de un beisbolista a la ofensiva, en un juego de pelota. Si esa emoción se multiplica por cuatro, se convierte en hazaña histórica.

Y recuerdo es el que queremos recordar hoy con un fuera de serie de los diamantes mexicanos. Nos referimos al exjugador y en la actualidad mánager, Miguel Arturo Ojeda Siqueiros, originario de la ciudad de Guaymas, en el norteño estado de Sonora.

Ojeda, catcher por más de dos décadas en las que ganó tres títulos con los Diablos Rojos del México, nació el 29 de enero de 1975, año decretado por la Organización de las Naciones Unidas como el Internacional de la Mujer.

En la Liga Mexicana del Pacífico, Miguel Ojeda hizo también historia con los Venados de Mazatlán, equipo con el que vistió la casaca durante 17 años, dirigiendo a los lanzadores desde la receptoría.

 

Aquellos cuatro jonrones

El histórico día para el entonces jugador escarlata se dio el viernes 18 de mayo del 2000, en el todavía Parque del Seguro Social en la Ciudad de México. Ojeda esa tarde con el bate andaba encendido. Se convirtió en el primer mexicano en conectar cuatro cuadrangulares (homeruns) en el mismo partido. La hazaña le dio la vuelta al mundo y a la Liga Mexicana de Beisbol, pero al mismo tiempo empataba el récord con otros dos peloteros extranjeros que lo habían hecho con anterioridad en ese mismo diamante. Lo anterior se dio frente a los Acereros de Monclova, siendo, cosa curiosa, octavo en el orden al bate que mandó ese día el mánager Tim Johnson.

Los cañonazos de Ojeda Siqueiros se dieron en la segunda, quinta, sexta y novena. El cuatro homerun valió para dejar en el terreno al rival y llevar a su escuadra a una victoria de 13 por 11.

Derek Bryant fue el primero en poner a “doña blanca” cuatro ocasiones detrás de la barda en un duelo en la Liga Mexicana de Verano. El hecho tiene registro del 14 de mayo de 1985. Seis años más tarde, en 1991, Roy Johnson, de los Piratas de Campeche, repitió la misma dosis.

 

Deja huella con venados

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Ojeda también tiene su historia en la Liga Mexicana del Pacífico. Con el equipo de Venados de Mazatlán, dejó huella. Tanta fue su entrega y dedicación por esa franela roja que la directiva retiró su número como un homenaje a su historia, corazón, liderazgo, trayectoria y sobre todo una conexión con la afición.

Por más de 17 años fue pelotero activo de los Venados. Por ello, el número 35 nadie más lo portará en esa organización. Y se unió a los números y nombres de los estelares Juan José Pacho (1), Felipe Montemayor (3), Daniel Ríos (17), José “Zacatillo” Guerrero (26), Daniel Fernández y Guillermo Garibay (11), Epitacio “La Mala” Torres (7), Procopio Herrera (4), Dick Hall (9), Miguel del Toro (28) y Willie Aikens (24).

Sus estadísticas con Mazatlán fueron de 3039 juegos, 359 carreras anotadas, 749 hits conectados, 75 jonrones y 347 carreras remolcadas.

Miguel Ojeda, además de defender la franela de los Diablos Rojos del México y Venados de Mazatlán en México, estuvo cuatro temporadas en Major League Baseball (MLB) con los equipos de San Diego Padres, Seattle Mariners, Colorado  Rockies y Texas Rangers. Para ser concretos, su paso por Grandes Ligas fue de 2003 y hasta 2006. Hizo su debut con San Diego el 17 de mayo de 2003.

En su primera campaña en MLB tuvo oportunidad de participar en 61 encuentros. 141 ocasiones se presentó en la caja de bateo. Anotó 13 carreras, conectó 33 hits (6 dobles y 4 homeruns) y produjo 22 anotaciones; 18 veces consiguió pasaporte a la primera almohadilla y abanicó la brisa (ponches) 26 ocasiones. Todo ello le arrojó un promedio de bateo de .234.

En su estadía por la gran carpa dejó números de 212 encuentros jugados. 486 turnos en la caja de bateo. Anotó 49 carreras. Conectó 109 hits (17 dobles, 1 triple y 15 vuelacercas). Lo caminaron 56 ocasiones y 103 se fue con chocolate a la caseta. Su promedio global cerró en .224.

El famoso “Negro de Guaymas”, como también se le conoce en el argot beisbolero, jugó la mayor parte de su carrera con los Diablos Rojos del México, con quienes tuvo dos etapas, siendo la primera desde su debut hasta el 2003 cuando emigró a Estados Unidos, para regresar con los pingos del 2006 al 2010. Con el equipo capitalino bateó para .303, con 1007 hits, 186 dobles, 22 triples, 132 cuadrangulares y 575 carreras impulsadas.

Sea en Grandes Ligas, Liga Mexicana de Beisbol o la del Pacífico, Ojeda siempre se muestra sereno y hasta un tanto osco podría parecer, pero con la mirada siempre en el diamante, pensando en el siguiente lanzamiento.