Leo Heras un «Niño» con aires de grandeza

Leo heras FB

A pesar de su trayectoria de casi una década en el beisbol profesional, a sus 25 años, Leo Heras sabe que todavía es joven para el juego de pelota y que éste aún le tiene preparado varios desafíos antes de cumplir uno de sus sueños más grandes: debutar en Grandes Ligas.

El zurdo, jardinero derecho de los Charros de Jalisco en la Liga Mexicana del Pacífico (LMP), ha sido uno de los pilares de la novena albiazul, incluso desde que la franquicia se encontraba en Guasave, pero sabe que la generación a la que él pertenece está sedienta de un título.

No es casualidad que Heras, debido a sus enormes condiciones, haya llamado la atención de buscadores de talentos de las Mayores, y fueron los Astros de Houston, a través de sus sucursales en AA y AAA, los Hooks de Corpus Christi y los Grizzlies de Fresno, quienes le abrieron la puerta.

Pero el camino no es nada sencillo y el zurdo bajacaliforniano está consciente de ello, por eso, asegura que trabaja arduamente todos los días, primero para brindarle a la afición de los Charros una satisfacción mayúscula, y después para buscar un lugar en el mejor beisbol del mundo.

 

De Tecate, Baja California

Esta es la entrevista exclusiva de Los Peloteros con Leo Heras, un «Niño» con aires de grandeza.

Para quienes no te conocen a fondo, Leo, ¿cómo fueron tus inicios en el juego de pelota, cómo comenzó tu gusto por el beisbol?

«Yo soy de Tecate, Baja California, es un pueblo chiquito, no se juega beisbol ahí, pero a mi papá le tocó jugar, y tal vez (influyeron) los genes del papá. Él no se metía mucho en mi infancia, me dejaba que yo disfrutara como un niño normal y me empezó a gustar, empecé a moverme y a buscar equipos. A los 10 u 11 años, mi mamá me empezó a llevar a la liga de Tijuana, que nos quedaba cerca, y ahí empezamos un poquito más con el beisbol organizado, infantil, y de ahí de Tijuana empezamos a agarrar aviada. Fue lo que me interesó más para jugar profesionalmente».

 

A los 15 años lo firma Tijuana

¿Cómo ha sido el cambio de posiciones en tu carrera?, ¿te vieron tus coaches más proyección con el bat o para cubrir los jardines?, ¿cómo te fuiste encaminando hacia la posición que cubres actualmente (jardinero derecho)?

«De hecho, yo firmé como segunda base; luego me pasaron al shortstop, y del shortstop me pasaron a jugar jardín. Cuando tenía 15 años me firmó Potros de Tijuana, que ahora es Toros, me tocó debutar ahí a los 16 años porque a un compañero le quebraron una mano. Se dio esa oportunidad, pero tenía que fildear, era la única manera en que podía hacer el equipo. Lo que quiere uno de chamaquito es jugar profesional, entonces, decidí jugar como outfield. Pensé que iba a regresar al infield, pero no fue así, me tocó batear en esa posición, y los mánagers y directivos me tomaron como outfield y ya tengo una posición fija en el beisbol».

¿Cómo te consideras a ti mismo? Hay quien te ve como un pelotero bastante completo, ¿cuáles crees que son tus habilidades **y las cuestiones que habría que reforzar aún más?

«Lo único que me ha sacado adelante, aparte de la ayuda de Dios, es jugar fuerte todos los días. Yo no puedo dejar un día de jugar fuerte. No todos van a ser buenos, hay días en que te va a ir mal y, como he dicho, esto no es futbol (que se juega) cada fin de semana, esto es de todos los días. Hay juegos malos, muy malos, terribles. He tenido juegos en los que hasta he querido llorar (risas), pero a veces tienes un día muy bueno, un día increíble. El año pasado tuve uno de los mejores juegos de mi vida, en Hermosillo, donde me tocó dar tres jonrones, ¡ni en la liga infantil me había tocado vivir eso! Fue una de las mejores experiencias de mi vida».

 

Pensar y ser diferente

¿Y cómo equilibrar eso, que puedas tener un día muy bueno y al día siguiente quizás caer al fondo?, ¿cómo sopesar ambas situaciones y que no te gane la cuestión psicológica o mental a la hora de saltar al campo?

«Ahí entra mucho lo de que hay jugadores regulares, buenos, mediocres, y jugadores que se establecen y ahí se quedan; los que se establecen, que hacen su carrera en el beisbol y tienen un nombre, es porque pensaron diferente y no se dejaron llevar por las malas influencias. Nosotros tenemos demasiadas malas influencias y a lo mejor… no fama, pero sí una “minifama” que te da el beisbol, y gracias a Dios pude manejar eso, no me fui con la corriente, me aparté un poco y eso es lo que me saca adelante, saber que el día de ayer ya te lo pagaron y el día siguiente tienes que venir diferente».

 

Ninguna temporada se parece a otra

¿Consideras que tienes ya una madurez como pelotero, que tu carrera va en ascenso, es un equilibrio el que has alcanzado? De una temporada a otra hay altibajos, ¿cómo los evalúas?

«Apenas tengo 25 años, en mayo que entra voy a cumplir 26. Tener 25 en esta carrera es muy joven todavía, pero tuve una bendición muy grande, empezar muy chamaquito en esto. Ya es mi octava temporada, es mi octavo año en la Liga del Pacífico, con apenas 25 años, y no sé, no son muchos los casos como el mío, pero ninguna temporada se parece a otra. Uno de los ejemplos más claros lo estoy viendo con (Alex) Liddi. Él vino un año con Culiacán y lo botaron, no le fue bien, y mira, vino con nosotros (Charros) y es uno de los mejores bateadores de la temporada. Hay que trabajar y tener la mente fuerte para no caer en ese tipo de cosas».

 

A un pasito de las mayores

Eres un pelotero joven a pesar del trayecto que has recorrido, sabemos que la Liga del Pacífico es fuerte a nivel nacional, pero tú ya tienes participación en sucursales (de Grandes Ligas) con Houston, ¿tu objetivo es establecerte aquí o tener una oportunidad en Estados Unidos?

«Este año nos tocó empezar en AA, y en AA puedes dar una sorpresa y que te lleven para Grandes Ligas. Me tocó terminar en AAA, ya es un pasito, y claro que la tirada es jugar en las Ligas Mayores, jugar en Grandes Ligas, ése es el sueño de todos los que están uniformados aquí (señala a sus compañeros en el campo), el sueño de ellos es llegar al mejor beisbol del mundo, llegar y que sepas que ya no puedes jugar en un nivel más alto porque no existe. Esa es mi tirada, llegar al mejor beisbol del mundo y establecerme ahí, es para lo que estoy trabajando aquí, yo juego para ganar, para quedar campeón y tener una buena temporada junto con mis compañeros, pero ése es mi sueño».

 

Los ya merito

El objetivo con Charros esta temporada es el título que no ha conseguido la franquicia, y en tu caso no es la excepción, ¿qué se necesita en esta Liga para lograrlo?

«Lo que nos ha faltado es jugar la final como jugamos los dos primeros playoffs. Sí ha habido ese conformismo cuando llegamos a la final de «ya jugamos otra final», pero todavía no se concreta. Tenemos que, de principio a fin… sinceramente los juegos que hemos perdido, los hemos perdido por una carrera, se nos han ido de las manos por una u otra cosa, no me gusta apuntar a nadie, no se nos ha dado el beisbol, pero han sido juegos que están ahí, los otros equipos pelean mucho para ganarnos, la verdad. Los equipos ya se ponen a la par, se ponen a jugar muy fuerte contra nosotros, y qué bueno por el beisbol mexicano, eso nos hace exigirnos más. Eso es lo único que nos ha faltado para quedar campeones».

 

La fuerza de la base mexicana

¿Cómo notas el ambiente en el grupo? Desde afuera se percibe como muy bueno y, además de la calidad de los peloteros que integran una nómina, el ambiente interno es lo que a veces saca a flote a un equipo o les da el empaque que se necesita para un objetivo como ése…

«Lo que caracteriza a este grupo es que, si te das cuenta, no hay ningún «Grandes Ligas» con nosotros y yo creo que eso hace que nadie esté fuera del círculo. Es un equipo muy unido. Desde Guasave, en el 2008 que llegue aquí, es un equipo muy unido. Me tocó llegar y “Mosco” (Arredondo) todavía no era regular, “Manny” (Rodríguez) empezaba a jugar todos los días, “Chuy” (López), “Nini” (Gutiérrez) empezaban, igual que yo, no jugaban diario, eran otros señores que ya hasta se retiraron y nos dejaron ese equipo, y poco a poco fuimos haciendo saber que era la base mexicana. Sinceramente, nos costó tratar de hacer este grupo fuerte, pero creo que con base en la armonía se fue creando esto. Otros jugadores nos lo decían cuando llegaban, que ellos querían jugar aquí porque se veía mucha unión, que se protegían unos a otros y, bueno, hasta la fecha eso no ha cambiado. Es lo único que nos va a seguir sacando adelante».

Por último, ¿qué mensaje le das a la afición de Guadalajara, que ya tuvo un primer año de acercamiento (…), que se hace presente en las gradas, pero que poco a poco se va a ir haciendo quizá un poco más exigente, ¿qué puede esperar de ustedes?

«En estos últimos días no nos ha tocado resolver y ellos están en todo su derecho de exigirnos, para eso nos paga, pero también tienen que entender que no todo va a ser bueno, no siempre vamos a ganar, va a haber momentos en que vamos a perder, pero por eso la temporada es larga, por eso hay dos vueltas, para que puedas incluso quedando en último lugar en la primera vuelta, llegar a la segunda vuelta, quedar en primero, pasar a playoffs y quedar campeón. Yo me dedico a esto, de esto vivo, y el beisbol es muy raro. Hay jugadas que pasan y que todavía no las entiendo. (Los fanáticos) tienen que entender que tienen un buen equipo en la ciudad, un grupo de muchachos que el año pasado éramos unos completos extraños, pero les dimos su primer final en su primer año. Esa fue una de las cosas por las que la gente se fue metiendo con nosotros y vamos a tratar de que este año no sea igual, sino mejor que el año pasado y, por qué no, hacer un desfile (de campeón) por la ciudad».