La promesa de Broderick «Este año terminaré la temporada»

Broderik Fb

Cuando los Charros de Jalisco llegan con ventaja de menos de 3 carreras a la novena entrada, todos los fanáticos que nos encontramos en el parque de los Charros llevamos nuestra mirada hacia detrás de la barda del jardín derecho. Ahí, en el bullpen del equipo tapatío, vemos calentando el brazo a un larguirucho pelotero, que lanza a más de 90 millas por hora y que es el cerrador del equipo tapatío. Sí, el que hace que toda esperanza del equipo contrario por ganar el juego se termine. Ese extranjero que porta el número 18 en su espalda lleva por nombre Brian Broderick, y al momento de subirse a la loma de las responsabilidades, los fanáticos podemos estar tranquilos.

Brian Broderick llegó a los Charros de Jalisco en la temporada anterior, la 2014–2015 y nunca cumplió con el objetivo por el cual fue traído por el equipo tapatío, el ser preparador y dejarle el juego listo al cerrador. ¿Por qué no lo cumplió? Simplemente porque el que venía a hacer las labores de lanzar la novena entrada, se lesionó en la pretemporada y es por eso que Broderick tuvo que tomar su lugar como el apagafuegos de la novena albiazul.

Antes del juego y en un momento en que escuchaba música, el pelotero norteamericano platicó para Los Peloteros de una manera agradable y con la ayuda del colega Marco Burgos, tuvimos una charla muy amena con el cerrador de los Charros y en la cual conocimos un poco más de la vida de un pelotero que ya pisó los diamantes de Grandes Ligas.

 

Jugaba pelota en las calles de Phoenex

BRIAN BRODERICK, EL RELEVISTA DEL AÑO EN LA LMP

Brian Michael Broderick nació el 1 de septiembre de 1986 en Phoenix, Arizona y desde pequeño el beisbol fue su deporte favorito. Lo practicaba junto a su hermano y amigos en las calles, hasta que un día su padre les inculcó el amor por el deporte en su ciudad natal,

«siempre me gustó el beisbol, intenté jugar golf, futbol americano y basquetbol pero nunca pude dejar el beisbol, siempre fue lo que me gustó desde un inicio», fueron las primeras palabras de un Brian Broderick que en todo momento se reía.

Broderick siempre fue un niño de casa, estudiaba y se dedicaba a ayudar a sus padres en las labores domésticas, al mismo tiempo que jugaba con sus amigos y hermanos por las tardes. Jugó beisbol en la preparatoria e ingresó a la Universidad del Grand Cañón, en Phoenix, hasta que el beisbol profesional le abrió las puertas.

«Tenía 20 años, estaba estudiando la universidad y entonces fui drafteado y seleccionado por los Cardenales de San Luis en la ronda 21, algo que me sorprendió. No era el mejor pelotero del equipo de la escuela y mucho menos el pitcher de mayor velocidad, pero recibí la llamada con la noticia de que San Luis me había elegido y mi madre, que estaba conmigo, lloró de la emoción», dijo entre risas el lanzador de los Charros.

 

El primer año el más complicado

Ya dejando el vestidor y encaminándonos hacia el dougout, Brian nos platicó que el ser pelotero profesional era su sueño, pero fue duro en un inicio, ya que estaba acostumbrado a convivir con la familia y el dejarla era complicado.

«El primer año fue el más complicado, pero después comprendí que esto era un trabajo y que tenía que convertirse en mi forma de vida. Ahora con la tecnología ya no es tan complicado, porque nos podemos comunicar de manera constante, hablo con mis padres, mi esposa y mis hijos».

Mencionó que le benefició el calendario de juegos de esta temporada, puesto que estará más tiempo con su familia.

«Este año me benefició mucho el rol, iremos un par de ocasiones a Mexicali y ahí los veré, además de que la Navidad no tendremos juego y podré pasar esa fecha importante con ellos», agregó el norteamericano.

 

México nunca estuvo en sus planes

México nunca estuvo en los planes de Broderick para venir a jugar, puesto que el invierno lo utilizaba para descansar.

«Siempre fui pitcher abridor y por la gran cantidad de innings que lanzaba, los equipos me prohibían lanzar en el invierno. Cuando me convertí en relevista, fue cuando busqué opciones y Charros me abrió las puertas». Broderick sabe que el equipo tapatío no pasa por buen momento pero confía en que la situación mejorará, ya que Charros es un gran equipo: «Es una gran organización, me siento muy contento de jugar aquí, el año pasado tuve que dejar el equipo por órdenes de Grandes Ligas pero este año terminaré la temporada. Por el momento no están saliendo las cosas pero encontraremos el equilibrio y seremos un equipo muy fuerte».

 

Ganador del trofeo Isidro Márquez

Brian Broderick fue el ganador del trofeo «Isidro Márquez» en la temporada 2014–2015, que se le otorga al mejor lanzador de relevo de la Liga Mexicana del Pacífico. El norteamericano tuvo una excepcional temporada, en la que resultó sublíder de juegos salvados con 16 en 17 oportunidades, tuvo marca de 3 ganados y uno perdido, otorgando sólo dos bases por bolas y recetando 23 ponches en 26 entradas que tuvo de acción. Su porcentaje de carreras limpias admitidas fue microscópico 0.68 y los bateadores contrarios apenas le pudieron conectar para .176, por lo que, sin lugar a dudas, el premio «Relevista del Año» le fue otorgado.

 

Ya jugó en grandes ligas

En su carrera por la pelota americana, Broderick fue firmado por los Cardenales de San Luis, pero nunca llegó al equipo grande. Debutó en las Grandes Ligas el 3 de abril de 2011 perteneciendo a los Nacionales de Washington y ante los Bravos de Atlanta, dejando números de cero ganados y uno perdido en 11 juegos que vio actividad, teniendo una efectividad de 6.57, regalando 3 bases por bolas y abanicando a 4. Después fue dejado en libertad y Angelinos de Anaheim lo contrató, no llegando con ellos al primer equipo.

 

Pertenece a la organización de KC

En este 2015, fue cambiado a la organización de Kansas City, para los cuales juega en la sucursal triple A y aunque ya cumplió su sueño de llegar a las Grandes Ligas, el pitcher derecho no pierde la esperanza de estar de regreso en el mejor beisbol del mundo, aunque está consciente de que el camino no está nada fácil.

«Todo depende de cómo esté lanzando, la verdad Kansas City tiene un bullpen muy completo y es por eso que fueron los campeones mundiales. Si yo me encuentro lanzando de buena manera cuando uno de los pitchers de relevo falle, entonces podré regresar a Grandes Ligas, pero si al momento de que uno de ellos falle, yo no estoy en mi mejor momento, será muy complicado», apuntó el cerrador de los Charros que tenía una pelota en mano.

 

Admira a su padre y a Kershaw

Aunque está convertido en un ídolo de la afición jalisciense y mucha gente lo admira, Brian también tiene a quién admirar, siendo su padre esa persona en la vida.

«No tengo precisamente un ídolo, pero admiro a mi padre, todo lo que nos enseñó y lo que hizo por nosotros. En el beisbol, Roger Clemens, Pedro Martínez, últimamente Clayton Kershaw, admiro el temperamento que tienen».

Broderick es un hombre variado en muchos aspectos y la música no es la excepción, ya que le gusta escuchar de todo tipo, desde la música de los 60 hasta el rap de los años 90. En donde sí tiene un gusto es en la comida:

«Definitivamente la comida mexicana es mi favorita, mi mamá no es mexicana pero vivió en México y le daba ese toque delicioso. Me gusta mucho el salmón y la gran variedad de comida mexicana».

Como muchos peloteros, el norteamericano se sonrió y no supo qué contestar cuando se le preguntó que le gustaría ser si no fuera beisbolista, a lo que Broderick respondió:

«No sé qué sería de mí si no fuera por el beisbol, estaba estudiando Administración de Negocios en la universidad, yo creo que estaría dedicado a eso y muy probablemente sería un coach de beisbol amateur», dijo para Los Peloteros entre risas el lanzador de los Charros.

 

Aquella lesión en el codo

Tuvo miedo en un momento de su carrera, ya que en 2013 se lesionó el codo que pensó que ya ningún equipo lo contrataría, pero se recuperó y regreso al beisbol de liga independiente en los Estados Unidos y fue ahí donde Charros los vio y le dio la oportunidad de venir a México y de regresar al beisbol de ligas menores.

«En 2013 pensé que ya había terminado mi carrera, me lesioné del codo y mi velocidad bajó considerablemente, por lo que pensé que ya nadie me contrataría, pero el beisbol de liga independiente me abrió las puertas y recuperé la confianza, después vine a México y seguimos luchando».

Ya prácticamente enfundado en la franela blanca con la que jugaron en esa ocasión los Charros, Brian Broderick le envió un mensaje a los niños que practican el deporte rey.

«Nunca se rindan y sigan trabajando por lograr lo que quieren, recuerdo que una vez un entrenador nos dijo a todos cuando estábamos niños que nunca llegaríamos a jugar Grandes Ligas y mira, lo logré, nunca permitan que nadie les diga que no pueden hacer y lograr sus sueños. Si piensas y sueñas en grande, todo lo puedes lograr» dijo serio y con algo de sentimentalismo en el rostro el cerrador de la novena azul.

Respetando su trabajo y su rutina diaria, Brian Broderick se retiró despidiéndose, y con una sonrisa en su rostro agradeció el momento. Su lucha por regresar al beisbol de las Grandes Ligas sigue firme, y aunque él ya conoció las mieles de estar ahí, para un pelotero nunca es suficiente estar solo una vez, siempre buscará estar en el mejor beisbol el mundo para siempre. El trabajo duro y la disciplina son parte fundamental en el progreso del pelotero, pero Broderick mencionó algo que nunca se debe de olvidar,

«piensa y sueña en grande y todo lo lograrás».