Grandes actuaciones de «El Cañoncito» Osuna y Marco Estrada con Azulejos

Cañoncito Estrada Fb

Hacía tiempo que no veíamos a un mexicano triunfar en juegos de postemporada en Grandes Ligas. Marco Estrada y Roberto «Cañoncito» Osuna, lograron tener actuaciones notables y hasta llegaron a hacer el 1–2, mostrando el buen momento por el que pasan los serpentineros mexicanos y como bien ha expresado el periodista Juan Vené, los mexicanos «debemos de creérnosla de que jugamos buen beisbol».

Marco Estrada fue el lanzador que le dio oxígeno a los Azulejos de Toronto cuando más lo requerían en la Serie Divisional por el campeonato de la Liga Americana frente a los Reales de Kansas City.

Primero, Estrada le dio la victoria a Azulejos frente a Rangers de Texas al iniciar la serie divisional, acercando a Toronto a un Clásico de Otoño desde 1993. Los compatriotas presenciamos la actuación de un pitcher mandón en ese primer encuentro al lanzar 6–1 entradas, recibiendo cinco hits, una carrera y ponchando a cuatro texanos.

«En ocasiones sigo sin entender a los mexicanos, ya que aunque los números le son positivos, creen que tienen un beisbol que no es competitivo cuando se puede demostrar que es de lo mejor del mundo», declaró Juan Vené, entrevistado por Conciencia Pública.

Marco Estrada fue el mejor lanzador de postemporada de Azulejos de Toronto. El pelotero azteca no se arrugó en el momento que más necesitaba su equipo. En tres salidas tuvo 2 ganados y 1 perdido. En la disputa quien sería el que representaría a la Liga Americana en la Serie Mundial, el lanzador nacido en Ciudad Obregón sacó la casta y logró prolongar la vida del representativo canadiense con una notable actuación.

Durante la temporada fue el mejor mexicano en las Grandes Ligas. Su record de 13 ganaos y 8 perdidos si bien son buenos números, no dicen del todo lo sobresaliente que fue en el montículo. El 19 de junio, Marco Estrada estuvo cerca del juego perfecto. Durante siete entradas había dominado totalmente al equipo Mantarrayas Tampa Bay. En el arranque del octavo recibió el imparable dentro del cuadro de Loyan Forsythe, quien apenas llegó a primera tras un batazo lento a la antesala que John Donaldson fildeó a mano limpia. El tiro de Donaldson a primera llegó tarde. Toronto no aceptó la decisión del umpire Joe West, que se confirmó tras revisión de la jugada que duró 40 segundos.

Tampa Bay le conectaría otro imparable a Estrada, fue un doblete de Kevin Kiermaier con dos outs fuera en la novena entrada que provocó la salida del lanzador derecho mexicano. El juego se iría hasta la entrada 12 que finalmente ganaría Tampa Bay con un de Chris Colabello.

 

Le ganó a Reales

ESTRADA2

En la guerra divisional, Reales de Kansas City logró poner contra la lona a Azulejos. Al regreso de la Serie Divisional a Toronto, Kansas City tenía ya ventaja de 3–1 sobre los canadienses. En el quinto juego le dan la responsabilidad a Marco Estrada y lanzaría el mejor juego de su vida en un partido de vida o muerte. Permitiría tres hits y una carrera en siete entradas dos tercios en el triunfo 7–1 de los Azulejos.

El mexicano, describen las crónicas, por segunda ocasión demostró tener sangre fría en las venas al conseguir de nuevo el triunfo obligatorio con Toronto estando a una sola derrota de la eliminación, después de haber logrado la victoria en el tercer juego frente a los Rangers de Texas.

«Yo he tirado mejores juegos, pero este es el que significa más», comentaría a la prensa el oriundo de Sonora. Azulejos iría al sexto juego cayendo ante Reales que inició la Serie Mundial ganando el primero a Mets.

 

De tomatero a big leaguer

ozuna joven

El jovencito Roberto «Cañoncito» Osuna fue merecedor de un agradable trabajo periodístico en el rotativo norteamericano USA Today, resalta la historia de este mexicano que tiene 20 años de edad, mide 1.88 metros y que pasó de recoger tomates en los campos de Sinaloa a convertirse en el salvador del equipo canadiense que estuvo en la antesala de la Serie Mundial.

«Osuna, un gigante moreno con sonrisa de niño, creció en el noroeste de México y es sobrino de pitchers. Su tío, Antonio, incluso llegó a Grandes Ligas. Su padre, también llamado Roberto, jugó durante 18 años en la Liga Mexicana. Pero el sueldo de un deporte que es popular sólo en algunas zonas de México, un país donde todo lo opaca el omnipresente futbol, apenas alcanzaba para sacar a su familia adelante y tras retirarse los ahorros se esfumaron».

«Mi papá era el único que trabajaba, pero no ganaba lo suficiente para mantenernos», explicó el pitcher a la Associated Press. Sácabamos tomate, patatas, pepinillos y todo eso. Regresábamos a las cinco de la tarde, así por siete meses y medio. Era muy difícil, porque tenía 12 años. Lo recuerdo bien claro», se publica en el USA Today.

«Una vez que llegaba a casa, pese a que había pasado 12 horas bajo el sol, jugaba a la pelota con su padre que lo tuteló como lanzador, la misma posición que habían jugado él y su tío. Yo fui pitcher desde los 12 años. Yo siempre quise ser pitcher».

La historia le cambió a Roberto en muy corto tiempo. Cuando tenía los 16 años, Osuna había jugado ya en Japón y en Italia, debutó con Diablos Rojos de la Liga Mexicana de Beisbol. Y pronto se convirtió en uno de los lanzadores más talentosos de su generación y no pasó mucho tiempo antes de que las Grandes Ligas tocaran a su puerta. Los Azulejos de Toronto le ofrecieron participar en una pretemporada. Consiguió, con facilidad, sacar del juego a los tres bateadores que enfrentó. Y entonces recibió una llamada. El jovencito pensó que era para despedirlo. Pero no. Le dijeron que se quedaría en el equipo, relata el USA Today.

«Habló a casa muy emocionado y mi esposa lloró mucho de emoción, porque va a poder cumplir su sueño», según relató su padre Roberto a Excélsior en abril pasado, cuando estaba por iniciar la temporada de la Gran Carpa.

Desde entonces han transcurrido seis meses y aquella historia que podría ser la del ceniciento del beisbol, cuenta el USA Today. Roberto «Cañoncito» Osuna, de pronto fue conociéndose en México como un big leaguer, fascinando a la fanaticada de Toronto con sus soberbias actuaciones desde la lomita de los disparos. Aquel jovencito espigado que recogía tomates en su natal Sinaloa conquista Estados Unidos: es el lanzador relevista estelar de su equipo de Grandes Ligas.

Roberto brilló en esta postemporada con Azulejos. Aniquiló a los tres bateadores que enfrentó de Texas en la parte baja del octavo episodio y metió a su equipo en la antesala de Grandes Ligas.

Y USA Today así describió aquel momento mágico del joven que ocho años atrás ayudaba a su familia recogiendo tomates:

«La noche de este viernes, Osuna vuelve con su equipo a pisar el diamante que decide al deporte que apasiona a Norteamérica y buena parte del Caribe. La noche de este viernes ha cumplido otro sueño. Pero él siempre ha repetido que no ha olvidado el consejo de su padre y mentor. Sí, el beisbol, el deporte de Babe Ruth, de Lou Gehrig, de Joe DiMaggio y de Fernando Valenzuela, se alimenta de maldiciones, historias y leyendas. Pero al final del día, «es sólo un partido».