El más grande bateador en la historia de México

El hombre que cinceló con batazos la leyenda que le valió un estadio de beisbol, no debutó profesionalmente con el equipo de sus amores, los Naranjeros de Hermosillo.

Héctor Espino González, el más grande bateador de la historia en México, fue protagonista de innumerables récords, incontables hazañas, juegos de ensueño, pero también de uno de los episodios más chuscos del beisbol profesional.

Sucedió en 1960 cuando el jovencito, nacido en Chihuahua, había decidido probar fortuna en la por entonces llamada Liga Invernal de Sonora y ahora Liga Mexicana del Pacífico, donde fue reclutado por el equipo de la capital del estado.

Espino no conocía Sonora. Un amigo le prestó una vieja maleta negra en la que colocó sus escasas pertenencias y los muchos sueños que albergaba de convertirse en una estrella del beisbol.

En su tierra, en las ligas locales, el jovencito había dado muestras de su terrible poder con el bate. Tenía una extraordinaria vista y una habilidad indiscutible para siempre hacer contacto con la bola.

El entonces pitcher y luego mánager Mauro Contreras, fue quien descubrió al talento en Chihuahua y consiguió contratarlo a través de un acuerdo firmado en una servilleta y un anticipo de 20 pesos.

El viaje se realizó en un avión de carga que hizo escala en Ciudad Obregón donde el mismo Mauro reconocería que Espino se escapó y acudió a la empresa propietaria del equipo de beisbol Yaquis.

Reconstruida a retazos la anécdota, entre quienes la vivieron y en labios del propio Espino al que era más difícil arrancarle palabras que un ponche, se sabe que en Obregón decidieron registrarlo mediante un contrato en el cual acordaron pagarle 750 pesos mensuales.

El 23 de octubre de 1960, en un doble juego, el joven Héctor Espino debutó en la liga invernal. Su primer hit fue un doble y en el segundo partido de la cartelera conectó su primer cuadrangular de esa increíble temporada.

Cuando los Naranjeros se dieron cuenta que Espino ya había sido registrado por ellos, llevaron el caso ante los directivos de la liga quienes revisaron los contratos. Por un lado un contrato en forma firmado con Yaquis, por el otro una simple servilleta con la firma de anuencia de Espino. Los directivos de la liga dieron la razón a Hermosillo porque la fecha era anterior al contrato y el joven tuvo que reportar con los Naranjeros.

Curiosamente su debut naranja fue contra el mismo club de Obregón. El día del partido Héctor Espino llegó al estadio Fernando M. Ortiz con los Yaquis. Luego se cambió al dogout de los Naranjeros y se enfundó la casaca que nunca más iba a abandonar.

Aquella primera temporada de 1960, de la mano del mánager de los Naranjeros de Hermosillo, el cubano Virgilio Arteaga (cuyo verdadero nombre era Virginio Secundino Arteaga y Díaz), Espino ganaría el primero de varios campeonatos de bateo siempre con la misma franela.

 

Las estadísticas

El impresionante paso de Héctor Espino en el beisbol, dejó tras de sí una cauda de récords que por mucho tiempo permanecieron intactos y algunos todavía lo están.

En la Liga Mexicana del Pacífico acumuló los siguientes:

= Hits 1,824= Jonrones 310

= Campeonatos de bateo 13

= Temporadas consecutivas como campeón bateador 6 (1960–61 y de 61–62 a 65–66)

= Porcentaje de bateo en una temporada .415 (1972–73)

= Triples coronas de bateo (porcentaje, carreras impulsadas y cuadrangulares) 3 (1964–65, 1970–71 y 1972–73)

En la Liga Mexicana de Verano otros:

= Campeonatos de bateo 5 (1964, 66, 67, 68 y 73)

= Temporadas con .300 o más de bateo 19 (1962–80)

= Más hits en turnos consecutivos 11 (1980)

= Mexicano con más jonrones en una temporada 46 (1964)

= Más temporadas como líder de jonrones 4 (1964, 68, 69 y 72)

= Bases intencionales recibidas 408.

Entre sus biógrafos, se destaca que Héctor Espino conectó más jonrones en su carrera que varios de los más destacados bombarderos de grandes ligas.

Con 794 jonrones de por vida, Espino supera a Barry Bonds, con 782; Hank Aaron, con 786 y Baby Ruth con 715.

 

Su pundonor

David Franco
David Franco

Pero sin duda son los episodios y anécdotas en torno a Espino las que dan cuenta de su calidad humana y su valor deportivo.

Que se recuerde, pocos son los jugadores que se sienten orgullosos de haber sido derrotados por algún adversario. Pero el pitcher David Franco es un caso aparte.

Aficionado al beisbol desde muy joven, tuvo en Héctor Espino su inspiración para dedicarse al beisbol profesional. Aunque eran los batazos de cuatro esquinas los que admiraba, por azares de la vida terminó convertido en lanzador y muy pronto llegó a enfrentarse con Espino en los últimos años de su carrera.

Franco cuenta que fueron varias veces las que el toletero de Chihuahua le conectó de hit. En una ocasión le dio un doblete que rompió una blanqueada y en otro partido con un hit le rompió la racha de ocho victorias.

Pero David Franco recuerda hasta con orgullo que fue a él a quien le conectó Héctor Espino el último cuadrangular de su carrera en la Liga Mexicana de Verano. Fue en 1984, su último año con los Sultanes de Monterrey.

Franco cuenta que el catcher le pidió una bola pegada. En ese tiempo se estilaba que el pitcher, al lanzar ese tipo de pelotas, gritaba ¡cuidado! Al simular que había escapado de su control.

David ya había dominado a Espino con esa bola, pero lo que sucedió es que ese día el veterano jonronero envió la pelota sobre el jardín izquierdo y la impactó contra un espectacular. Inició el recorrido de bases que sería el último en la liga.

La grandeza de Héctor Espino se vio reflejada en el penúltimo año de su carrera en la Liga Mexicana del Pacífico. Esa temporada no conectó cuadrangular, pero el viejo zorro se dedicó a chocar la bola y fue suficiente para conquistar su último título de bateo con promedio de .315.

En 1984, cuando jugó su último torneo, la liga acordó realizarle un homenaje en la segunda vuelta en cada plaza que jugaba.

Así fue como ocurrió uno de los más extraordinarios episodios de pundonor deportivo.

Fue el 9 de noviembre de 1984 en el estadio de los Algodoneros de Guasave. Tras la quinta entrada, como siempre, se detenía el partido para realizarle un merecido homenaje de despedida. Emocionada, la gente en la tribuna se puso de pie y le pidió a Espino —quien un año antes no conectó ningún jonrón—, recorriera el cuadro para que pudieran vitorearlo como cuando se volaba la barda.

Hombre de muy pocas palabras, Espino tomó el micrófono y dijo que por respeto a los aficionados, no podía hacer lo que le pedían. Que si esa noche conectaba un batazo de cuatro esquinas, entonces recorrería las bases.

La gente aplaudió agradecida con el llamado «Superman» de Chihuahua.

Y sucedió que en su siguiente turno al bate y ante la serpentina de Martín Buitimea, Héctor Espino conectó uno de los dos cuadrangulares que daría en toda su temporada de despedida…

La tribuna se caía emocionada y lo hicieron salir del dogout cinco veces para aplaudirle ruidosamente.

El paso lastimoso de los años fue la kriptonita que acabó con Espino. Quien esto escribe, fue testigo de sus últimos juegos y de cómo un día el jonronero conectó un poderoso batazo de hit al jardín central.

El jardinero tomó la bola y lanzó su tiro a primera base para poner out a Espino cuyas piernas como rehilete destrozado se esforzaban por llegar a la base. Fue del 8 al 3.

El estadio Héctor Espino que el bombardero construyó, se convirtió en un abucheo general contra el jardinero central que se atrevió a exhibir al ídolo.

Abucheo que lo siguió todo el juego cuando saltaba al campo o a batear. Abucheo que seguramente hoy debe permanecer en su recuerdo a 18 años de la muerte del más grande beisbolista mexicano.

 

Las estadísticas el mejor bateador mexicano de todos los tiempos

Hector Espino Fb

El impresionante paso de Héctor Espino en el beisbol dejó tras de sí una cauda de récords que por mucho tiempo permanecieron intactos y algunos todavía lo están.

En la Liga Mexicana del Pacífico acumuló los siguientes:

= Hits 1,824= Jonrones 310

= Campeonatos de bateo 13

= Temporadas consecutivas como campeón bateador 6 (1960–61 y de 61–62 a 65–66)

= Porcentaje de bateo en una temporada .415 (1972–73)

= Triples coronas de bateo (porcentaje, carreras impulsadas y cuadrangulares) 3 (1964–65, 1970–71 y 1972–73)

En la Liga Mexicana de Verano otros:

= Campeonatos de bateo 5 (1964, 66, 67, 68 y 73)

= Temporadas con .300 o más de bateo 19 (1962–80)

= Más hits en turnos consecutivos 11 (1980)

= Mexicano con más jonrones en una temporada 46 (1964)

= Más temporadas como líder de jonrones 4 (1964, 68, 69 y 72)

= Bases intencionales recibidas 408.