El Kalimán una leyenda detrás de home

Sergio Robles Valenzuela es uno de los 22 sonorenses en el Salón de la Fama del Beisbol Profesional de México con sede en Monterrey. El «Kalimán», como le apodaban arrasó en el año 2006 en las votaciones de los beisbolistas con 223 sufragios para ganar su inclusión en el recinto de los inmorales en su primera elección.

Jugó como receptor o catcher con los Naranjeros de Hermosillo, en la Liga Mexicana del Pacífico (LMP) durante el invierno y con los Diablos Rojos de México, en el verano. Fue un hombre héroe de innumerables jornadas, en los diamantes nacionales. Cuentan las anécdotas beisboleras y las crónicas de la época que Robles era el receptor más espectacular de todos los tiempos, el más aguerrido y tal vez el más seguro atrás del pentágono.

Nació el 16 de abril de 1946 en la comunidad de Magdalena de Kino, en Sonora. Como pelotero, Robles Valenzuela inició su carrera en el beisbol a los 10 años de edad en su ciudad natal.

En la LMP posee varios récords como jugador defensivo. Uno de ellos, es haber vestido durante 19 años la casaca Naranjera. «Kalimán» fue parte de los campeonatos de 1970-71, 74-75, 75-76, 79-80 y 81-82. Se proclamó monarca de la Serie del Caribe de 1976 con Hermosillo, formando parte del Equipo Ideal en los clásicos caribeños de 1971 y 1976.

Robles estuvo en la Liga Americana un par de temporadas (1972 y 73) con los Orioles de Baltimore y luego fue parte de Los Ángeles Dodgers, en 1976. Su estadía en Major League Baseball (MLB) fue muy breve. Apenas jugó en 16 partidos, se presentó 21 oportunidades a batear, pegó 3 hits, recibió 3 base por bola, se ponchó 3 veces y tuvo un escaso .208 de promedio de bateo.

Con el equipo oropela hizo su debut como ligamayorista ante Oakland Athletics, en el Oakland-Alameda County Coliseum, el domingo 27 de agosto de 1972. Esa tarde, Robles entró de bateador emergente y tuvo una ocasión de presentarse en la caja de bateo. El juego, ese día lo ganó la escuadra local, dos carreras a uno, ante una asistencia de 16,749 aficionados con boleto pagado.

Llegó para los Diablos Rojos en 1974, después de estar en Grandes Ligas. En la primera temporada con los escarlata promedió .304 al bat en 86 partidos.

En los siguientes dos años jugó en sucursales de Ligas Mayores, recibiendo una oportunidad con los Dodgers en 1976. Al año siguiente lo asignaron a la Liga Mexicana para participar en una temporada con los Tigres. De 1978 a 1986 fue Diablo Rojo de corazón. En total fueron diez temporadas que los aficionados admiraron su maestría detrás de home.

Participó en 790 encuentros disparando 691 imparables en 2,639 veces al bat para un porcentaje de .262. Disfrutó los campeonatos de 1981 y 1985, con la franela capitalina.

Los puristas del beisbol y cronistas de aquellas años llegaron a comparar a Robles Valenzuela con Francisco «Paquín» Estrada, otro receptor de amplia y exitosa trayectoria deportiva en los parques de pelota, pero la verdad es que son dos estilos muy diferentes.

En 1986, «Kalimán» se retiró como jugador activo para dirigir al equipo de su vida, Naranjeros de Hermosillo. A manera de homenaje y en vida, la directiva sonorense decidió retirar su número de la franela naranja. El hecho hizo que se uniera a los números retirados de Héctor Espino (21), Benjamín “Cananea” Reyes (10), Celerino Sánchez (14), Francisco Barrios (11), Maximino León (25) y Ángel Moreno (30).

Hablar, escuchar o leer sobre Sergio Robles tiene una peculiaridad. Su apellido es sinónimo de pasión, de entrega, de garra y un sinfín de adjetivos para calificarlo como profesional de los diamantes. Quienes lo vieron y disfrutaron con sus lances espectaculares, lo recuerdan con agrado.

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