Manuel Echeverría, un «ciclón» del montículo

Fuera de serieManuel «Ciclón» Echeverría es el nombre del estadio de beisbol de la ciudad de Navojoa, en el estado de Sonora, casa de la novena de los Mayos de Navojoa, equipo perteneciente a la Liga del Pacífico (LMP).

La distinción es para honrar la memoria del otrora jugador local, Manuel Echeverría y miembro del Salón de la Fama, en su clase o generación de 1982. Junto al «Ciclón», también forma parte de ese año Horacio López Díaz «Macacho», Francisco «Panchillo» Ramírez y Burnis «Wild Bill» Wright.

Echeverría, si viviera en la actualidad, estaría celebrando 102 años de existencia. Nació el 14 de agosto de 1913. Fue un pitcher derecho que durante 25 años dio todo lo que tenía en su brazo desde el montículo. Nació en la comunidad de San Ignacio Cohuirimpo, población aledaña a Navojoa. En la actualidad, a esta localidad sonorense se puede considerar parte de la zona metropolitana de Navojoa, gracias a la labor del gobierno municipal.

Su pasión por el rey de los deportes fue lanzar. Su amor por los colores que defendía lo convirtieron en un verdadero ídolo de su tiempo. En su época se distinguió por ser el abridor de las jornadas inaugurales por excelencia y de cada serie en los equipos donde actuó, según detallan los archivos e información de la época. Desde muy joven empezó a practicar el beisbol, deporte al que se dedicó por cerca de 60 años.

Durante su adolescencia formó parte del equipo del Centro Escolar Talamante de Navojoa. Con ese equipo logró una hazaña poco vista, incluso en la actualidad. En un juego efectuado el 8 de mayo de 1931 en el estadio «Alberto Hoeffer», de Nogales, donde el juvenil equipo le ganó 8–0 a un conjunto de segunda fuerza de la ciudad vecina de Arizona con pitcheo del «Ciclón» en el que abanicó a 18. Con ese equipo alineaba también Álvaro Obregón Tapia y quien más tarde sería gobernador del estado (1955 a 1961) e hijo del general Álvaro Obregón Salido (Presidente de México del 1 de diciembre de 1920 al 30 de noviembre de 1924).

En 1935 figuró en la Selección Sonora, ganando en el Distrito Federal al equipo San Luis 5–4. Lázaro Penagos lo llamó en 1939 para que alineara con Los Cafeteros de Córdoba, que manejaba el cubano Lázaro Salazar, la temporada en que el equipo resultó campeón. Al siguiente año jugó con Monterrey y junto con Marcos Valdés «Bugarini», pitchó el 21 de junio en un partido de 19 innings en el cual derrotaron al México de Ernesto Carmona por 3–2.

En 1941 jugó con Alijadores de Tampico; en 1942 con Azules de Veracruz; 1943 y 44 con Los Pericos de Puebla; un año después estuvo con Ciudad Juárez de la Liga Nacional. En 1946 retornó al beisbol de verano con Tecolotes de Nuevo Laredo y en 1953 se despidió de este circuito con los Diablos Rojos del México.

En las primeras cinco temporadas de la Liga de la Costa del Pacífico, la otra liga donde jugó, esto es, de 1945 a 1950, con su equipo Hermosillo lanzó 109 de los 278 partidos programados en ese lustro. De ellos, su equipo registró 135 victorias a cambio de 144 derrotas y «Cheve», como también se le conocía entre la fanaticada, logró 54 éxitos, por 33 traspiés. En números fríos, ganó el 40 por ciento del total del conjunto.

Su grandeza como lanzador por más de veinte años le entregó la inmortalidad en letras de oro y relieve. Cuando se jugaba la temporada 1979–1980 de la Liga Mexicana del Pacífico, por consulta popular la afición de Navojoa le rindió otro gran homenaje al votar para que el estadio de la Unidad Deportiva Revolución llevara su nombre.

Así, con toda la emoción encima viajaría junto a su esposa Rosario García de Echeverría desde La Paz, Baja California Sur, donde radicaba, para asistir al acto, que tuvo efecto el 9 de octubre de 1978. Esa tarde de elogios y reconocimiento, nuevamente realizó el primer lanzamiento desde la loma con su clásico «wind up» como en sus mejores tiempos.

Una tarde de otoño, la del miércoles 14 de octubre de 1981, enfundado en el uniforme de su equipo «Ayuntamiento», se enfrentaba al del «Congreso» en un parque de tierra y gradería dispersa.

El «Ciclón» se encontraba lanzando cuando en forma súbita sintió un fuerte dolor en el tórax; se llevó las manos al pecho, perdió el conocimiento y cayó al suelo en la misma loma de pitcheo. Un fulminante infarto al corazón a los 68 años, en el mismo terreno de juego le quitó la vida, haciendo lo que más le gustaba, subir a la loma y lanzar.