La “Tuza” Ramírez, orgullo de la barca

Tuta FB

Al revisar en los anales de la historia del beisbol de Jalisco nos topamos con uno de sus más grandes representantes. Se trata de Alfonso “Tuza” Ramírez, uno de los mejores pitchers mexicanos de su época. Tenía talento y capacidad para haberse instalado en el mejor beisbol del mundo. Tuvo cuatro oportunidades de llegar a Major League Baseball (MLB), pero diferentes motivos se lo impidieron.

Fue un lanzador de velocidad y gran curveador, convirtiéndose en su tiempo en un verdadero ídolo de la afición al Rey de los deportes. En 1949, el equipo de Dallas de la Liga de Texas le hizo una oferta. Sin embargo, decidió cumplir su contrato con los Rojos del México en la Liga Mexicana, donde jugó por nueve años.

Originario del municipio jalisciense de La Barca, (nació el 8 de diciembre de 1919), la “Tuza”, dicen las anécdotas beisboleras, fue grande tanto en invierno con Culiacán en la Costa del Pacífico, como en el verano con México y años más tarde con los Charros de Jalisco, antes de retirarse. Fue coterráneo de otras personalidades mexicanas que nacieron en dicha localidad como José Guadalupe Zuno Hernández (gobernador de Jalisco, escritor, periodista, político y pintor) o Manolo Muñoz, (pionero del rock and roll, primer vocalista de los Gibson Boys).

 

El porqué de “la Tuza”

Su nombre correcto de pila fue José Concepción Ramírez Trujillo y que desde temprana edad comenzó a destacar jugando beisbol con equipos juveniles. Era conocido como la “Tuza” porque a los 19 años de edad trabajó en la Compañía Perforadora “La Tuza”, jugó con el equipo de beisbol de esa empresa y de ahí le vino el mote.

Ramírez Trujillo jugó 11 años de Liga Mexicana y dejo un récord con los Diablos Rojos de 93 triunfos, a cambio de 91 derrotas y 3.53 de porcentajes de carreras limpias. Fue líder dos años en blanqueadas con 20. En invierno fue gran estrella del equipo Culiacán en la vieja Liga del Costa del Pacífico.

Las leyendas de la pelota cuentan que los primeros expedicionarios mexicanos por el Caribe datan desde los años cuarenta, siendo el jalisciense Alfonso “Tuza” Ramírez en la Liga Venezolana, el pionero de ello. Para los años sesenta y setenta los también lanzadores José Peña y Vicente Romo y el tercera base Celerino Sánchez, defendieron franelas de equipos extranjeros.

Con el México, Ramírez, en su época, fue todo un ídolo a partir de su arribo en la temporada de 1942, recordándose memorables victorias sobre los Azules de Veracruz y Sultanes de Monterrey. En 1951 fue cambiado al Charros de Jalisco por el jonronero “Moscón” Jiménez, el pitcher Vicente “Corazón” Torres y el tercera base “Tejano” Castro.

El estadio General Ángel Flores, de la ciudad de Culiacán, que tuvo su último partido de vida en la pasada final de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP) fue inaugurado el 10 de noviembre de 1948, con un juego nocturno entre Charros de Jalisco y los Tomateros, duelo válido para la Liga de la Costa, Esa noche, Alfonso “Tuza” Ramírez fungió como abridor por la novena jalisciense, aun cuando ya estaba retirado del beisbol. Lo contactaron para pitchear esa noche y ganó 5–0.

El año de 1984 fue acompañado al entrar al templo de inmortales en Monterrey, Nuevo León, por el también pitcher Guillermo López, el jonronero Miguel Fernández, el ampayer Gabriel Atristain y el narrador de Monterrey, Manuel González Caballero.

La noche del domingo 19 de septiembre de 2004, víctima del cáncer de próstata, Alfonso Ramírez falleció a la edad de 84 años en Guadalajara, Jalisco. Sus restos fueron trasladados a la ciudad que lo vio nacer.

En honor a su trayectoria dentro de los diamantes mexicanos, en la ciudad de Guadalajara, una de las Unidades Deportivas que el Consejo Municipal del Deporte administra, lleva el nombre de Alfonso “La Tuza” Ramírez, nos referimos a la Unidad número 60, ubicada en la calle José Gómez de la Cortina en su cruce con Javier Mina en la colonia La Aurora.