El «Comanche» veracruzano

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El municipio veracruzano de El Guayabal, el 3 de febrero de 1944 vio nacer a su mejor beisbolista de la historia. Se desempeñaba en sus años de pelota, tanto en tercera como en primera base. Nos referimos a Celerino Sánchez Pérez, quien hizo carrera en México con los Tigres desde su debut y hasta 1971 antes de emigrar a Estados Unidos.

Sánchez debutó en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) en el año de 1964 con la novena capitalina, con quienes hizo carrera hasta 1971, antes de emigrar a la Major League Baseball (MLB), en 1972, con New York Yankees. Kansas City Royals, Chicago Cubs, San Diego Padres, NY Mets y NY Yankees lo querían en su equipo. Y precisamente fue esta última institución quien se lo llevó.

En México fue considerado como un excelente jugador de cuadro, motivo por el cual tuvo que hacer maletas para enrolarse en la Gran Carpa, sin embargo su paso fue corto. En su época era catalogado por compañeros y rivales como un jugador «toda entrega y seguro en situaciones difíciles del juego». Pero dicen las crónicas de aquellos días que Sánchez era un beisbolista frágil. Su única debilidad era la tendencia a lastimarse.

Pasó unos meses con Syracuse Chiefs, cuadro afiliado de los Yankees de ligas menores. Ahí, Frank Verdi fue su mánager y calificó de excelente pelotero. Sánchez se unió a los Yankees en junio de 1972 y fue tercera base regular de los «Mulos» para el resto del año. Por su tez morena y dejarse el cabello largo al estilo de los Pieles Rojas, un periódico neoyokino comenzó a llamarle «Comanche», mote que sería del gusto de toda la fanaticada.

Sólo jugó una temporada y media en MLB antes de volver de nueva cuenta a la Liga que lo dio a conocer en el profesionalismo. Con New York participó apenas en 71 encuentros. Pegó 62 imparables, ocho dobles, tres triples y 22 carreras impulsadas; mientras que en 1973 participó en 34 juegos.

En total, en el beisbol estadounidense el veracruzano dejó constancia de un bateo de .242 como promedio, en 105 partidos, 76 hits, once dobles, tres triples, un cuadrangular, 31 carreras impulsadas y un robo de base.

Regresó a la Liga Mexicana en 1974, con los Tigres, y de ahí pasó a la novena de Córdoba. Después vistió las franelas de Coahuila y León, respectivamente, retirándose en 1979. El veracruzano también brilló en la Liga Mexicana del Pacífico donde jugó once temporadas, destacando con Naranjeros de Hermosillo, con quienes llegó a Series del Caribe en par de ocasiones. Además reforzó a los Algodoneros de Guasave y Venados de Mazatlán.

Tres ocasiones integró al Equipo Ideal de la Serie del Caribe; dos con Naranjeros de Hermosillo (1971 y 1976), así como refuerzo de Algodoneros de Guasave (1972) y Venados de Mazatlán (1974). Su promedio de bateo, en los clásicos invernales, fue de .306 tras participar en 24 juegos. Disparó 5 cuadrangulares, 5 dobles, un triple y sumó 21 carreras producidas.

Por su trayectoria en la pelota mexicana, Sánchez Pérez fue elegido al Salón de la Fama del Beisbol Profesional de México, con sede en Monterrey, en la clase de 1994. Su elección se consideró en su momento un tributo a su desempeño en los diamantes nacionales. El Salón de la Fama del Beisbol del Caribe se unió al homenaje y también lo tiene como uno de sus inmortales.

Sus números en la liga veraniega no dejan mentir. Ahí se quedaron para la historia. Sánchez, en 13 campañas en el circuito veraniego bateó para .301 de promedio. Conectó mil 52 hits, 154 de ellos fueron dobletes; 36 triples y 85 cuadrangulares con 514 carreras producidas.

Su fallecimiento ocurrió el 2 de mayo de 1992, a los 48 años en Celaya, Guanajuato; víctima de un derrame cerebral. Sus restos, descansan en el Panteón Jardín de la Ciudad de México.