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Se nos fue Orestes Miñoso…

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Las líneas que a continuación leerán forman parte de la primera edición de mi libro “El increíble ascenso de los latinos en las grandes ligas” y cuya segunda edición revisada, ampliada y corregida deseaba hacer llegar al apenas salir a la venta a Orestes Miñoso, siempre con la esperanza de que al hacerlo ya habría sido exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown.  Ya pues no será posible, porque se nos fue Miñoso….

SATURNINO ORESTES ARMAS MIÑOSO ARRIETA, mejor conocido en el béisbol simplemente como “Minnie” Miñoso, nació según su web oficial el 29 de Noviembre 1922, en la población azucarera de Perico, provincia de Matanzas pero en muchos artículos periodísticos y otros sites, entre ellos el oficial MLB.com y el extinto CUBANBALL.com, ubican su lugar nacimiento en La Habana, y otros como BASEBALL-REFERENCE.com y BASEBALL-ALMANAC.com, no solo colocan La Habana como su lugar de nacimiento sino como la fecha de su llegada al mundo el 29 de Noviembre 1925, obviamente daremos todo el crédito a MINOSO.com, su sitio oficial.

Miñoso Comenzó a jugar profesionalmente en su natal Cuba en 1945 y en 1946 hizo su debut en las Ligas Negras, con los New York Cubans, participando con ellos hasta 1947. El primero de enero de 1948, los Indios de Cleveland lo firman y lo envían al Dayton clase “A”. Allí en 40 turnos batea para 525, lo que le gana la promoción para comenzar la temporada con la tribu en 1949. Debuta el 19 de abril contra los Marrones (Browns) de San Luis, bateando en el 7mo inning por el lanzador de Cleveland, Mike García, recibiendo boleto de parte del derecho Ned Garver, pero no fue un turno común, porque a pesar de no romper la barrera de color ese año con la tribu- Larry Doby lo había hecho en 1947-, esa aparición en el home significó la ruptura de la barrera racial para los hispanos de piel negra en las Mayores, convirtiéndose en todo un hito para los latinoamericanos (gustasen o no del béisbol en la época).

Minnie Miñoso con los New York Cubans
Minnie Miñoso con los New York Cubans

De hecho, se convirtió en apenas el noveno jugador negro que actuaba para ese momento en las Grandes Ligas. Fue un acontecimiento nada festivo y que nunca debió ser debido a su origen oprobioso – el racismo- sin embargo  por ello no debe pasar inadvertido pues trascendió a la mismísima sociedad estadounidense, más allá de las líneas de cal de un campo de béisbol.

Antes del arribo de Miñoso, decenas de sus compatriotas blancos habían podido jugar en las Mayores, a diferencia de todos aquellos jugadores de piel negra, nacidos en Cuba, y para los que la gran carpa había sido territorio vedado.  Aquel año permanece con el club grande viendo acción hasta el 13 de mayo viendo acción en sólo 9 desafíos, conecta su primer hit en las grandes ligas ante el zurdo Alex Kellner (4 de mayo y luego de inatrapable en lo que sería su marca de fábrica, la velocidad, sale raudo a estafar la segunda almohadilla en lo que sería su marca de fábrica, la velocidad, e irónicamente es puesto fuera. Finalmente es enviado a los Padres de San Diego- ligas menores- afectado no por rendimiento sino porque Cleveland no podían mantener más de 3 jugadores negros en el roster y Orestes era la pieza más fácil de prescindir.

El 30 de Abril de 1951, en un cambio que involucro a los Atléticos de Filadelfia, Medias Blancas de Chicago e Indios de Cleveland, la tribu lo envía a los patiblancos donde comenzaría su verdadera carrera y legado como big leaguer.

De hecho, cuando regresó a las Mayores en 1951, con los Medias Blancas de Chicago se convirtió en el primer jugador negro – estadounidense o hispano- en romper la barrera racial en ese club. Es destacable que Miñoso, fue el primer latino en liderar el departamento de dobles en la gran carpa, primero en impulsar 100 carreras en una campaña y primero en superar la marca 100 jonrones, y si no hubiese sido por el venezolano Alfonso “Chico” Carrasquel, también hubiera sido el primer hispano en ver acción en un Juego de Estrellas.

Miñoso también imprimió velocidad al juego comandando a los robadores de bases del joven circuito en 3 ocasiones consecutivas (1951-1953), finalizando su carrera con 205 estafas. Súmenle su legendaria agresividad en el plato, que le llevó a liderar en 10 ocasiones el departamento de bolazos recibidos. En 1955, recibió el más serio, pues el mismo llegó hasta su pómulo y se lo fracturo de manera peligrosa.

Al retirarse, lo habían golpeado 192 veces, marca de la Americana que luego sería superada 22 años después por Don Baylor. En su palmarés están sus lideratos en triples de la Liga Americana en 1951, 1954 y 1956, dobles (1957) e imparables (1960). Sumó 5 campañas con 100 o más carreras anotadas, 4 con 100 o más empujadas y 9 zafras bateando sobre 300. Además ganó 3 veces el Guante de Oro- el primer latino en conseguirlo- , y 9 veces elegido para el Juego de las Estrellas. Nombrado por Sporting News, Outfielder del Todos Estrellas (Americana) en 1959,60 y 61.

Miñoso es considerado por revistas tan prestigiosas como el Sporting News y Baseball Digest entre los 15 mejores jardineros del bosque izquierdo de la historia. Es decir, Miñoso fue un jugador completo además de corajudo. Si les parece que se ha dicho bastante de Miñoso en estas líneas, esperen que aún hay tela que cortar.

Resulta que el “Cometa cubano” que jugó desde 1949 hasta 1964, año de su primer retiro en las Mayores, se mantuvo jugando en México entre 1966 y 1969 para reaparecer de nuevo en el Big Show con los Medias Blancas, el 11 de septiembre de 1976 a los 53 años. Ese dia enfrento a Frank Tanana de Angelinos de California y veloz zurdo liquida a “Minnie” (quien apareció como designado) en los tres turnos en los que se ven las caras con ponche incluido.

Al día siguiente, en el primer desafío de una jornada doble ante los mismos Angelinos, Miñoso que actuó de nuevo como designado conectó hit en su primer turno contra el mexicano Isidro Monge, esto a la edad de 53 años, 9 meses y 21 días, para convertirse en el jugador de mayor edad en conseguirlo.

Apenas 18 días después, el 30 de Septiembre, de nuevo contra California toma 2 turnos en los que falla y se retira como jugador activo luego de terminado el encuentro. La chispa que siempre movió  a este hombre de espíritu juvenil lo hace regresar a las Mayores 4 de Octubre de 1980, cuando nuevamente ante California, toma turno como emergente en el séptimo inning por Greg Pryor, curiosamente ante Frank Tanana, quien lo retira con foul fly al cátcher.

Miñoso
Miñoso

Tenía 57 años, 10 meses y 12 días, y con esa actuación se unió a Nick Altrock como los únicos jugadores en ver acción en 5 décadas diferentes en la gran carpa. Al dia siguiente, nuevamente batea de emergente en la séptima entrada, esta vez por Chet Lemon, y el lanzador Dave Schuler lo retira con rodado.  Aunque trató de regresar el 10 de Abril de 1991, a los 68 años de edad, el entonces comisionado Fay Vincent consideró que era un show publicitario y  no se lo permitió.

Pese a ello, el cubano siempre listo, participa el 30 de Junio de 1993, a los 69 años con los Santos de San Paul, enfrentando al Thunder Bay en un juego de Liga Independiente Northern, día en que consume un solitario turno y batea un rolling contra el lanzador Yoshi Seo, igualando a Hube Kittle como los únicos peloteros en jugar profesionalmente en 6 décadas distintas.

Pero Miñoso no  pensaba dejar el asunto allí y el 16 de Julio de 2003 con 80 años a cuestas, de nuevo con San Paul participa en un partido contra el Gary, de la misma Liga Independiente Northern, y consigue boleto en un turno al bate para convertirse con seguridad en el único mortal que alguna vez juegue béisbol profesional en 7 décadas diferentes.

Si el legendario Jackie Robinson es recordado cada campaña con un día en su honor, y el número de su uniforme (47) retirado de todos los clubes de las Mayores por ser el primer afroamericano en romper la barrera racial, lo de Miñoso no es menos importante; ciertamente él no fue Robinson, ya que éste fue seleccionado entre varios jugadores negros por su educación universitaria, por ser un súper atleta, por tener un carácter probado ante la adversidad y conciencia de lo que debía enfrentar, pero con todo el respeto que merece el gran jugador, hombre y ciudadano de Georgia, Miñoso fue nuestro pionero entre los jugadores hispanos afro-descendientes.

Orestes Miñoso era diferente, no tenía la educación de Robinson y no era un extraordinario atleta de varias disciplinas; “Minnie” sencillamente era un jugador de béisbol, uno que amaba el juego en cualquier país donde lo jugase. Su carácter y voluntad férreas eran innatas, quien sabe si tal vez forjado por el trabajo duro allá en Perico,  por ello golpeado en decenas de ocasiones con mala intención racista siempre evitaba el altercado, lo cual tomaba con una sonrisa, pues lo consideraba sencillamente “parte del juego” por eso no se alejaba del plato en el turno siguiente mostrando temor eso ¡jamás!

Y por esos extraños caprichos de los escritores, periodistas y ahora peloteros y managers con derecho a voto para elegir a los miembros del Salón de la Fama, nunca consideraron- ni en su última oportunidad-  que Miñoso tenía méritos suficientes para estar en Cooperstown; pero también vale decir, que tampoco los hispanos que hacen vida en los medios de U.S.A – incluyendo a los que trabajan para MLB, las grandes cadenas y medios anglosajones-  ayudaron mucho para lograr su ingreso al Templo de los Inmortales.

Para ello pongamos los puntos sobre íes. Mucho centimetraje se dio a la reciente “inclusión” de Reggie Jackson y Ted Williams en el equipo soñado de estrellas hispanas de todas las épocas, pero aún no se ha escrito un artículo para crear  el día de Orestes Miñoso, en honor al hombre que rompió la barrera racial en favor de los hispanos, así como tampoco su número ha sido retirado de los uniformes de los peloteros latinos, es decir, su hazaña es subestimada por los mismos latinoamericanos quienes al parecer la consideran la hazaña de menor importancia.

Irónicamente los Medias Blancas de Chicago, han tenido mayor consideración con Miñoso al retirar de sus uniformes su número 9, incluirlo en el Salón de la Fama del equipo y colocar una estatua en su estadio como homenaje al legendario jugador cubano.

Al recibir el premio Jackie Robinson, en sus propias palabras y con cierta frustración dijo: “Estoy en los Salones de la Fama de México y las Ligas Negras y solamente me falta estar vivo si me exaltan a Cooperstown”. Olvidó decir que también era miembro del Salón de la Fama de la Serie del Caribe y no sabía aún que en 2011 seríaelecto al Salón de la Fama del Béisbol Latino y en 2014 al Salón de la Fama de Cuba, por cierto en este último se cometió la peor injusticia que podía sufrir Miñoso.

Minnie Miñoso
Minnie Miñoso

Un hombre que sólo sabía jugar beisbol, que conoció el desprecio de una sociedad de la cual no era nativo, a sus casi 90 años, le era negada la invitación por el Salón de su país, en un acto bochornoso y de intolerancia que esperemos nunca ver en cualquier otro país latinoamericano.

Por cosas de la vida, Miñoso resintió más en el corazón su no inclusión en Cooperstown que todas las humillaciones que sufrió como hombre en un campo de pelota por el color de su piel, y en esta frase deja expuesto todo su dolor: “Es ahora en vida que deseo entrar en Cooperstown, cuando deje este mundo no me interesa”.

Es una realidad, cuando muera ¿para qué? Recuerdo que mi abuelo paterno decía “todo lo que me quieran dar dénmelo en vida y en mi tumba ni flores me pongan”. Pese a estos momentos, en que le resulta difícil no exclamar su decepción, en general fue un hombre feliz, como relataba en una entrevista hecha años atrás a su ex compañero con los Medias Blancas y amigo personal, el venezolano Alfonso Carrasquel. El “Chico” se refería a uno de sus últimos encuentros con Miñoso en estas palabras: “él disfruta de sus años escuchando música, en especial a Benny Moré. Le gusta bailar y hablar de sus novias pero habla poco de béisbol”.

Y ¿Por qué Minnie?… No parece un apodo viril y en realidad no lo era. Resulta que Miñoso estaba de consulta con el odontólogo, y este lo llamo “Minnie”, bueno eso creyó el cubano que sabía lo difícil que era para los estadounidenses pronunciar su nombre. Ya adentro en el consultorio, el dentista llamó de nuevo a “Minnie” que para su sorpresa resultó ser la recepcionista. Sin embargo, al pimientoso cubano le gustó el apodo y desde ese momento lo llevó como orgulloso distintivo.

Aun cuando no tengo su autorización- pero seguro estoy que no me la negara- les invito a escuchar la última entrevista que le efectuó el periodista José “Chamby” Campos en su programa radial “Al duro y sin careta” en 2014. Es una joya de colección, donde se escucha a un hombre lucido, sereno, apasionado por el beisbol, y lo más notable, un hombre que no hablaba con resentimiento ante las cosas que vivió -junto a Clemente, Cepeda, Héctor Robinson, los Alou- y que para suerte de los jugadores millonarios de hoy, ni siquiera saben que sucedieron.

Mis palabras tristes en este momento, se consuelan con saber que si en el cielo hay beisbol, allí estará el Miñoso de siempre, listo para jugar, batear y correr…

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