Un Tomatero de corazón

Hablar de beisbol y referirnos a Tomateros de Culiacán es hablar de Juan Manuel «Chino» Ley, empresario y entusiasta promotor del rey de los deportes y pilar sólido de la Liga Mexicana del Pacífico. Tomateros y Naranjeros de Hermosillo son las grandes instituciones del beisbol del Pacífico.

Charros de Jalisco quiere hacer historia e inicia su caminar dentro de la Liga Mexicana del Pacífico. Ya antes había participado en la vieja Liga del Pacífico con el equipo Medias Azules, una liga de la que nos pueden hablar nuestros abuelos o los padres de los abuelos.

Tomateros tiene nada más acumulados nueve campeonatos en la LMP y dos en la Serie del Caribe. Quiere su X corona. No la tiene fácil ante un equipo tan sólido y articulado como son los Charros de Jalisco y que para un buen número de sinaloenses los siguen llamando «Los Algodoneros de Guasave».

Pero vivimos el hoy y el equipo es Charros con una directiva tan entusiasta que preside el abogado Armando Navarro, cuya pasión por el beisbol permitió que Jalisco pudiera disfrutar del beisbol y ahora hasta vivir lo que es una Serie Final de Campeonato de la Liga Mexicana del Pacífico.

Una directiva que en este primer año no ha reparado en gastos, una directiva muy competitiva que ha venido a imprimirle una nueva dinámica a la Liga y a sus similares de los otros equipos, algunos que suelen navegar de muertito, jugando con el score.

 TOMATERO DE CORAZÓN…

Juan Manuel «Chino» Ley, a sus ochenta años, sigue haciendo historia y su último legado trascendente será sin duda el nuevo y funcional estadio de Tomateros cuya construcción está muy avanzada y estará listo para la próxima temporada 2015-2016. El Estadio vendrá a sustituir al «General Ángel Flores» y seguramente llevará el nombre del padre de Juan Manuel Ley Fong.

La revista Expansión publicó la historia del que es hoy considerado el empresario más influyente de Sinaloa a sus 81 años de edad. Documentan que la historia empezó hace 60 años. Los Ley López, una familia de nueve hijos, llegó a Culiacán en 1954 a emprender un negocio, una abarrotería a la que llamó Casa Ley. Juan Lee Fong, el padre de Juan Manuel, había llegado de China en 1911 al puerto de Mazatlán, como polizonte. Mientras aprendía español adoptó el nombre de Juan y convirtió el Lee en Ley.

El gusto por el beisbol de Juan Manuel Ley es herencia de su señor padre que fue comerciante y beisbolero. La diferencia es que para su progenitor el beisbol no resultó negocio. Juan Manuel, dueño de Tomateros —y de Saraperos de Saltillo por un tiempo, lo vendió hace dos años—, tuvo el tino de encontrar la ventaja comercial del deporte de la pelota caliente.

Expansión nos ilustra que en tiempos de Ley Fong, el beisbol era el deporte de más arraigo en la región, pero no era negocio. «El Chino» incursionó en la venta de espacios a proveedores, la instalación de logos en bardas y uniformes, la venta de peloteros, de derechos de transmisión, pero, sobre todo, lo que significa ser promotor del deporte que en el noroeste es tan importante como el futbol en el centro.

LITIGIO POR NUEVO ESTADIO

La última gran obra y guerra en la vida de Juan Manuel «Chino» Ley es la construcción del nuevo Estadio. Hacer realidad esta obra que vendrá a sustituir a la reliquia del «Ángel Flores» no ha sido fácil para «El Chino», al tener que ir a un litigio y escándalo público ante un grupo de ciudadanos que se oponen a la construcción del estadio.

El plan de Juan Manuel fue respaldado por el gobernador Mario López Valdez (Malova), que considera demolición del Estadio e invertir, por medio de un fideicomiso, 300 millones de pesos y de esta cantidad 75 millones vendrán como aportación del empresario y el resto de recursos públicos. El operador del estadio será el propio Chino.

El grupo Ciudadanos en Defensa del Patrimonio lo retó y protestó contra la demolición del estadio, cuyos integrantes realizaron una serie de plantones, interpusieron un amparo y lograron frenar la demolición. Un juez federal ordenó en diciembre del 2013 suspender la demolición del estadio y el cambio de nombre, que además había aprobado el Cabildo de Culiacán, concesionando el que será el nuevo inmueble por 25 años.

Sin embargo, la construcción del nuevo estadio siguió adelante. El argumento del gobernador de Sinaloa para apoyar esta obra es la aportación de este deporte para darle identidad a los habitantes de Sinaloa y en particular de Culiacán, quienes habrán de sentirse orgullosos de contar con un estadio de primer mundo, que no sólo será la infraestructura para forjar nuevos talentos, sino también potenciará el desarrollo en este municipio haciendo sinergia con múltiples obras que se construyen como la modernización de calles, construcción de puentes y espacios deportivos.

No hay duda que su proyecto de nuevo estadio la sacará adelante «El Chino» Ley quien tiene negocios de plazas comerciales y bienes raíces, siembra de hortalizas y granos, engorda de ganado y entretenimiento, publicó la revista Expansión en octubre del pasado año.

Por lo pronto, nos toca ver desde la butaca la competencia Charros contra Culiacán. «El Chino» quiere el X Campeonato y Jalisco a su vez va por su primer gallardete en esta gran Liga Mexicana del Pacífico que ha venido a cubrir un gran vacío de triunfo que ha dejado la mediocridad que ha caracterizado a los equipos de futbol de Jalisco a esa noble afición.

La competencia está muy pareja y ojalá sea Charros el que se levante con el trofeo y pueda representar con dignidad a México en la Serie del Caribe en San Juan, Puerto Rico.

Gabriel Ibarra Bourjac
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Editor de Los Peloteros