Retorno beisbolero exitoso a Jalisco

Estándose jugando la serie final de la temporada 2014-2015 de la Liga Mexicana del Pacífico entre la escuadra de los Tomateros de Culiacán y nuestro equipo los Charros de Jalisco, vale expresar la satisfacción por haberse cumplido sobradamente con las expectativas generadas desde el anuncio realizado hace casi un año, en cuanto a que tras intenso trabajo de gestión y al obtenerse la aquiescencia de la Liga y con el apoyo irrestricto del Poder Ejecutivo del Estado y del Ayuntamiento del municipio de Zapopan, así como de los gobiernos municipales de varios de los Ayuntamientos que conforman la zona conurbada de Guadalajara, el beisbol profesional regresare a Jalisco tras más de veinte años de ausencia.

Atrás quedaron ya la satisfacción por el cumplimiento de todas las condiciones de tipo logístico y operativo que solicitaron las autoridades de la Liga Mexicana del Pacífico que encabeza Omar Canizales y el que con el pleno respaldo gubernamental y la buena respuesta de inversionistas y patrocinadores, se pudo trasladar a Zapopan la franquicia que anteriormente se asentó en Guasave, Sinaloa, bajo el nombre de Algodoneros y con la guía del ingeniero Jaime Castro, que bondadoso decidió sacrificar su primacía accionaria y el pleno liderazgo para propiciar que su equipo subsistiera aun con un radical cambio de sede e imagen, para aceptar seguir participando con un simbólico porcentaje en las filas de los accionistas del equipo y con tal que pudiere continuar participando en la Liga, viniere a Jalisco, reabriendo la puerta de este estado a una liga en la cual ya alguna vez hace muchos años se participó, pero que desde ya hace mucho tiempo era casi exclusiva de equipos asentados en Sinaloa, Sonora y Baja California.

Atrás quedó, pues, esa emoción de saber que el beisbol profesional regresaba a Jalisco, y que la generosidad del ingeniero Castro permitió dejar a un lado el orgullo regionalista y se sumó así con carácter minoritario a un grupo de empresarios que conjuntó Armando Navarro Peña, a fin que sus otrora Algodoneros siguieran jugando en esta liga, aunque desapareciendo como tales y dar paso a nuestros ahora exitosos Charros de Jalisco.

Y también atrás quedó la emoción de la inauguración de la temporada en octubre del año pasado tras los interesantes encuentros de preparación en algunas ciudades cercanas y en especial en el Estadio Panamericano de Beisbol, ese que por capricho del veleidoso exgobernador Emilio González Márquez se construyó en Lagos de Moreno y por su ubicación no pudo utilizarse para ser la casa de los Charros y haberse propiciado que el regreso del beisbol a nuestro estado se haya producido quizá desde un par de años antes.

Hoy recordamos esa emotiva inauguración de la temporada aun con el mal sabor de la derrota ante el equipo de Mexicali, aun cuando tras ese incierto inicio nuestro equipo tuvo un destacado desempeño, quedando segundo lugar en la primera vuelta de la competencia y en el primer lugar de la segunda parte, pero siendo el mejor equipo en el desempeño global en toda la temporada.

El balance es altamente positivo, con un equipo se acopló de maravilla entre sí y con la afición y con una fanaticada local que de inmediato arropó a su equipo, un conjunto de Peloteros que se entregaron con pundonor, jugando con pasión y entrega en el marco de la gran ética y el respeto que este nuestro «rey de los deportes» provoca entre afición y deportistas y entre los beisbolistas de los diversos equipos entre sí, un deporte de estrategia, de tácticas, de inteligencia y destreza, en el que a pesar de la duración larga de los encuentros se genera emoción y gran espectáculo deportivo de alto nivel de calidad y de gran ambiente familiar.

La directiva ha cumplido, al igual que las autoridades y los patrocinadores, pero especialmente la afición beisbolera de Jalisco ha demostrado que es un mito que no fuere un lugar factible como plaza conveniente y exitosa para el desempeño de un equipo profesional que, además, cumple sobradamente y es ya una referencia obligada como ciudad y región beisbolera.

Como dijeran al iniciar esta temporada que termina ya con mucha emoción de grandes jugadas y sabrosos triunfos, el equipo es de nivel campeonato y tanto el conjunto como el beisbol profesional regresó para permanecer siempre.

Pero esta temporada triunfal del retorno de Charros de Jalisco será inolvidable, y vamos a paladear durante muchas semanas y meses recordando las emociones y los momentos de tensión de los juegos de los 34 partidos de la temporada regular que el equipo disputó en casa, así como los 34 que disputó acudiendo a jugar como visitante a Mexicali, Hermosillo, Ciudad Obregón, Navojoa, Los Mochis, Culiacán y Mazatlán, que quienes somos seguidores del deporte rey y en busca de apoyar a nuestro equipo jalisciense, los seguimos acudiendo a acompañarlos o mediante las transmisiones en tiempo real originadas por medios electrónicos e incluso por la magia del internet, tanto a través de «twitazos» como por los mensajes de quienes compartieron en grupos diversos de amigos la pasión por este gran deporte de la pelota caliente.

Recordaremos las jugadas exitosas y hasta los infortunios de los atletas con uniforme de Charros, como el capitán y responsable de la segunda base Manuel «Many» Rodríguez, sin duda el jugador más valioso, o «El Gigante de Mulegé» Japhet Amador, la revelación del pitcheo sólido del joven Mario Mendoza que rindió tributo al nombre de su padre el gran jugador del mismo nombre, y otros jugadores que bajo la guía del mánager Juan Navarrete, dieron muestra de responsabilidad en el diamante como Leo Heras, Eduardo Arredondo, Jesús López, Cristopher Retherford, Márquez Smith, Iván Araujo, Gabriel Gutiérrez, Amadeo Zazueta, Juan Salvador Delgadillo, Manuel Flores, Marco Tovar, Orlando Lara, Ben Koslowsky, Brian Broderick, Iván Zavala, Adrián Ramírez, Jesús Cota, Israel Núñez, Edson García, Hugo Castellanos, Carlos Vázquez, Jon Weber, Alcides Acosta, Geof Broussard, Godfrey Graham, Terrence Marín, Sebastián Valle y hasta el joven Fernando Valenzuela, cuyo destacado y muy querido padre Don Fernando Valenzuela nos engalanó también con su presencia realzando esta excelente temporada del fructífero reencuentro del beisbol con Jalisco.

Ya no habrá despedidas, hay beisbol para muchos años, porque ya esperaremos con emoción cada temporada para impulsar a nuestro equipo y seguir gritando: #VamosCharrosVamos, pues

ya ahora sí #TodosSomosCharros!